sábado, 19 de mayo de 2012

Uribe, el twittero energúmeno

Germán Uribe
El fenómeno Uribe, tan repicado y publicitado por los medios en un desconcertante afán por reproducir literalmente todos y cada uno de sus trinos, ciertamente se pasó de la raya.

Inesperadamente la humanidad ha sido sorprendida por una fuerte voz que, vertiginosa, se levantó con notable resonancia y un alucinante cubrimiento global, y que ahora es conocida por todo el mundo como Twitter. Esta portentosa red social, nacida del microblogging, una variante de los blogs, es un servicio que habilita a sus usuarios para comunicarse entre sí a través de mensajes breves, ofreciendo la opción de escribir y leer textos hasta de 140 caracteres, entradas estas que llevan por nombre tweets, derivado del inglés twitter, cuyo significado no es otro que el de gorjear o trinar. Así, pues, quien hoy en día crea una página de Twitter, automáticamente podrá interrelacionarse con otros haciendo uso de mensajes que van y vienen en tiempo real. Esta plataforma, creada en San Francisco en el 2006 por Jack Dorsey, ofrece sus funciones sin costo alguno y tiene la particularidad de relacionar directamente y de forma inmediata tanto a los seguidores del sujeto que abre su página, como a este con quienes lo siguen. Actualmente más de 200 millones de personas gozan de sus beneficios, cifra de cibernautas que día a día se va quedando corta, generando según dato probablemente ya con amplitud superado, 65 millones de tweets al día.

Este sistema de comunicación entre los habitantes del planeta está revolucionando al mundo. Ya de por sí, podría considerárselo como una adicción contagiosa e incurable. Aparentemente por estos días nada puede decirse por fuera de él. Los gobernantes y los gobernados, el poeta o el comerciante, el periodista o el político, los enamorados, todos se ven obligados a manifestarse allí dando la impresión de que la verdad y el poder de sus expresiones van implícitas en estos tweets o tuits que salen disparados con tan solo un simple clic. Esta herramienta virtual no es otra cosa que un cable conductor de energía verbal que no repara en fronteras y cuya inmediatez y gratuidad fascinan.

Pues, bien, esta breve introducción la hago con la expresa intención de referirme a uno solo de sus usuarios, conociendo esta vez con precisión qué instrumentos tecnológicos son ahora los suyos en su desaforada carrera política y en el desenvolvimiento de su pendenciera ideología de extrema derecha y sus jurásicos y ramplones estilo y pensamiento. En suma, a qué tanta alharaca del usuario de marras.

Cualquier lector medianamente enterado del discurrir de la vida política de los últimos años sabe con certeza que si hablamos de bronquista, delirante, arbitrario, mesiánico, o de los atajos, “le doy en la cara, marica” y del todo-vale y los huevitos y un largo etcétera de absurdos y exabruptos, añadiéndole a eso lo de “trinador” y twittero, no podemos estar nombrando sino muy específicamente a un colombiano: el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Y es que hoy en día el estatus VIP de la gente parece estar concentrándose en el uso y abuso de las páginas Twitter, las cuales, gracias a su facilismo e inmediatez, y a su enorme cubrimiento, otorgan una libertad casi absoluta para ejercer vanidades, aplastar malquerientes o lanzar calumnias y crear alarmas. No pocos egocentrismos faranduleros, intelectuales o politiqueros han venido paulatinamente inscribiéndose en su libertino Club, en donde el exiguo esfuerzo verbal o reflexivo y la comodidad que ofrece la ventajosa distancia física frente al objeto de cualquier vilipendio o, incluso también, y por timidez, de una que otra galantería o adulación, hace las delicias de los Twitteros.

Pero el fenómeno Uribe, tan repicado y publicitado por los medios en un desconcertante afán por reproducir literalmente todos y cada uno de sus trinos, ciertamente se pasó de la raya. Su frenético twitteo tiende no sólo a afectar el equilibrio mental suyo, sino a enloquecer a todo un país que, si con el presidente Santos a la cabeza, le sigue leyendo y controvirtiendo, terminará tan idiotizado y extraviado como jamás lo hubiésemos imaginado.

Porque es el eco, producto de los altoparlantes instalados en tertuliaderos, periódicos, la Tv y la radio, el que ha hecho que un expresidente presumiblemente en tránsito hacia el más riguroso juicio por parte de la justicia -la colombiana, o en su defecto, la internacional-, o al ese sí irremediable e implacable de la Historia, se haya autoproclamado de repente desde su exasperante trinar en el remozado mesías, luz en las tinieblas, conciencia de la patria, salvador y redentor de un país, y todo ello, quién lo creyera, porque en algún momento vislumbró que ajustándose su traje de twittero de tal manera que no le quedara tan holgado como aquel famoso frac que le luciera a los reyes de España, podría seguir haciendo de las suyas mientras retornaba al poder tras haber hecho trisas con sus trinos a ese, “su traidor”, el que él mismo instaurara para luego traicionar.

Para esta Colombia de ahora los trinos de Uribe son tan desestabilizadores y contrarios a la razón y al juicio, y tan peligrosos, como lo son, en otra dimensión, desde luego, las Bacrim, el narcotráfico… o cualquiera de las 7 plagas de Egipto.

Ya está bueno de tanta atención al energúmeno twittero del Ubérrimo.

Publicado por la Revista Semana, viernes 18 de mayo de 2012.
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lunes, 14 de mayo de 2012

Las razones de la dignidad: Orhan Pamuk

El 24 de abril de 2012, el emblemático escritor turco Orhan Pamuk aceptó asumir un tema bien delicado en su país: por qué nunca debe negociarse la libertad de expresión.
Orhan Pamuk
En marzo de 1985 Arthur Miller y Harold Pinter viajaron juntos a Estambul. En ese momento probablemente eran los dos nombres más importantes de la dramaturgia mundial, pero su viaje a Estambul por desgracia no fue a causa de una obra de teatro o de un suceso literario sino de los crueles recortes a la libertad de expresión que se estaban imponiendo en Turquía en ese momento y de la gran cantidad de escritores que languidecían en prisión. En 1980 hubo un golpe de Estado en Turquía: encarcelaron a cientos de miles pero, como siempre, los escritores fueron objeto de la persecución más encarnizada. A veces miro las publicaciones y los almanaques de aquella época para recordar cómo eran las cosas, y siempre acabo topándome con una imagen que para muchos de nosotros define la era: en un juzgado, un hombre de cabeza rapada y flanqueado por policías frunce el ceño mientras se juzga su caso. Muchos de esos hombres eran escritores, y Miller y Pinter habían venido a Estambul a reunirse con ellos y con sus familias, a ofrecerles ayuda, y a obligar al mundo a ver su predicamento. El Pen Club y el Comité de Helsinki organizaron su viaje. Yo fui al aeropuerto a recibirlos porque junto con un amigo seríamos sus guías.

Me habían ofrecido este trabajo no porque tuviese nada que ver con la política sino porque hablaba inglés de corrido, y había aceptado feliz no sólo porque era una forma de ayudar a colegas amigos en problemas sino porque significaba pasar unos días en compañía de dos grandes escritores. Visitamos juntos pequeñas editoriales empeñadas en sobrevivir, salas de redacción atestadas, y las oscuras y polvorientas oficinas de revistas modestas constantemente a punto de cerrar; fuimos de casa en casa y de restaurante en restaurante y hablamos con escritores en problemas y con sus familias. Hasta ese momento yo había permanecido al margen del mundo político, negándome a participar excepto bajo coerción, pero la culpa que me generaban las sofocantes historias de represión, crueldad y maldad pura me empezó a atraer a ese mundo, y también el sentimiento de solidaridad —aunque al mismo tiempo me invadía el deseo opuesto de protegerme de todo eso, de no escribir más que novelas hermosas el resto de mi vida. Recuerdo que mientras llevábamos a Miller y a Pinter en taxi de una cita a otra, discutíamos sobre los vendedores callejeros, las carretas tiradas por caballos, las mujeres con velo y las mujeres sin velo, que siempre despiertan el interés de los observadores occidentales. Pero hay una imagen que recuerdo con nitidez: mi amigo y yo estamos susurrando agitadamente en un extremo de un larguísimo corredor en el Hilton de Estambul, y en el otro extremo Miller y Pinter hacen otro tanto con la misma intensidad sombría. Creo que la razón por la cual esta imagen quedó grabada en mi memoria es porque ilustra la distancia que separa nuestras complejas historias de las suyas, al tiempo que sugiere la consoladora posibilidad de la solidaridad entre escritores.

Esa misma sensación de orgullo mutuo y vergüenza compartida me acompañó durante todas las reuniones, en una habitación tras otra llenas de fumadores empedernidos e inquietos. Y lo sabía porque a veces la sensación se expresaba abiertamente y a veces la sentía en mí o la intuía en los gestos y expresiones de los otros. Los escritores, pensadores y periodistas con los que nos reunimos se consideraban en su gran mayoría izquierdistas, así que podría decirse que sus problemas estaban íntimamente relacionados con las libertades tan caras a las democracias liberales occidentales. Veinte años después, constato con evidente tristeza que la mitad de ellos —aproximadamente: no tengo datos precisos— defienden un nacionalismo reñido con la occidentalización y la democracia.

Mi experiencia como guía y otras experiencias similares en años posteriores me enseñaron algo que todos sabemos, pero que quisiera subrayar hoy, aprovechando esta oportunidad. La libertad de pensamiento y la libertad de expresión son derechos humanos universales, y deben serlo en todos los países. Estas libertades, que los hombres de hoy anhelan con tanta intensidad como el pan y el agua, jamás deberían coartarse por cuenta de los sentimientos nacionalistas, las sensibilidades morales o, lo que es peor, los intereses económicos o militares. Si en tantas naciones en los extramuros de Occidente la pobreza se padece con vergüenza, no es a causa de la libertad de expresión sino de su ausencia. En cuanto a aquellos que emigran de estos países pobres hacia el occidente o el norte, huyendo de las dificultades económicas y de la represión brutal, sabemos que en ocasiones deben seguir padeciendo maltrato, producto en este caso del racismo en los países ricos. Debemos estar alerta con aquellos que denigran de los inmigrantes y de las minorías por cuenta de su religión, sus raíces étnicas o la opresión a la que los gobiernos de los países que han abandonado someten a su propia gente. Pero el respeto a la humanidad y las creencias religiosas de las minorías no es una justificación para restringir la libertad de pensamiento. El respeto a los derechos de las minorías étnicas o religiosas jamás debería usarse como excusa para violar la libertad de expresión. Los escritores jamás debemos titubear en esto, sin importar cuán tentador sea el pretexto. Entre nosotros, algunos comprenden mejor a Occidente, otros sienten más afinidad con los que viven en Oriente, y otros, como yo, intentamos mantener el corazón dispuesto en uno y otro lado de esa frontera ligeramente artificial, pero nuestras afinidades naturales y nuestro deseo de comprender a quienes no son como nosotros no debe interferir en nuestro respeto por los derechos humanos.
Publicado por El Malpensante, de Bogot

sábado, 12 de mayo de 2012

Fotógrafo de guerra descansa en paz

NUEVA YORK, mayo 11 de 2012. (ANSA) - Horst Faas, legendario fotógrafo de guerra de la agencia Associated Press (AP), vencedor dos veces del premio Pulitzer, murió hoy a los 79 años de edad.

Durante 10 años fue responsable del sector foto de la AP en el sudeste asiático. Faas cubrió la guerra de Vietnam desde 1962 a 1974, cuando sacó fotos emblemáticas sobre el conflicto, como la ejecución de un joven vietnamina, de pie, en medio de una calle con un balazo en la sien.

Hoy la prensa rescató varias de esas imágenes que sacó en Vietnam, con su lente. Allí fue herido en 1967.

 A Vietnam dedicó Faas diez años de su vida, durante los que la arriesgó cada día, en primera línea, y también reclutando y adiestrando fotógrafos, conocidos como el "ejército de Horst".

 Fass, que había nacido en Alemania, venció en 1965 su primer premio Pulitzer, al que le siguió otro en 1972 por una serie de fotos sobre torturas y ejecuciones en Bangladesh. Come responsable del sector de fotografías de AP en el sudeste asiático, Horst seleccionó a algunos de los mayores talentos que había en Saigón en aquellos años. Entre ellos quien dio el anuncio de su muerte, Huynh Cong 'Nick' Ut, que tomó la célebre foto de la niña que huye desnuda en llamas mientras a sus espaldas se alza un gran hongo de humo tras los bombardeos con napalm.

 A la intuición de Faas se debe también el reclutamiento de Eddie Adams, autor de la imagen que retrató la ejecución sumaria a un survietnamita con un disparo, por un policía nordvietnamita en una calle de Saigón.

En aquél tiempo, Faas compartió vivienda por un período con el periodista David Helberstam del New York Times, quien lo recordó.

 "Jamás ví a nadie que estuviera por tanto tiempo (en Vietnam), que haya tomado tantos riesgos y que haya mostrado tanta devoción por su trabajo y sus colegas. Lo considero un genio", dijo.

Para el vicepresidente y director del departamento de fotografía de AP, Santiago Lyon, "Horst Faas era un gigante del fotoperiodismo mundial, cuyo extraordinario empeño en contar historias difíciles era único y excepcional". (Por Stefano de Paolis, ANSA)

He aquí algunas de sus fotografías más célebres, reproducidas por Yahoo en español:
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Tropas de Vietnam del Sur hacinadas en un transporte de EEUU. (1962). (Horst Faas/AP)
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Amanecer en la jungla. Los soldados estadounidenses y vietnamitas del sur esperaban una emboscada nocturna que no ocurrió (1965). (Horst Faas/AP) 
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Heridos tras la explosión en la embajada de los EE.UU. en Saigon (1965). (Horst Faas/AP) 
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Un camillero vietnamita se cubre el rostro por el hedor de los cadáveres tras un combate en una carretera (1965). (Horst Faas/AP) 
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 Un soldado estadounidense escolta una caravana de desplazados (1965). (Horst Faas/AP) 
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La ejecución de un prisionero del Vietcong por el jefe de policía de Saigon, tomada por Eddie Adams en 1968. Horst Haas, como editor jefe de fotografía de AP, defendió la publicación de esta foto para ilustrar los horrores de la guerra. (Horst Faas/AP) 
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Una mujer de Vietnam del sur llora sobre el cadáver de su marido (1969). (Horst Faas/AP) 
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Dos niños vietnamitas observan a un paracaidista estadounidense armado con un lanzagranadas (1966). (Horst Faas/AP) 
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Niños y mujeres se protegen del fuego cruzado con el Vietcong agazapándose en una zanja (1966). (Horst Faas/AP) 
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El propio Horst Faas, empotrado en una patrulla. (AP Photo) 
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 Horst Faas, cuando era recogido por un helicóptero en un terreno de marismas (1965). (AP Photo)
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 Asalto por aire y tierra contra el Vietcong (1965). (Horst Faas/AP) 
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El mismo Horst Faas, en Ca Mau, Vietnam. (AP Photo) 
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Un niño congolés sufriendo hambruna (1961). (Horst Faas/AP) 
En esta fotografía del 22 de septiembre de 1974, Muhammad Alí toca algunas notas en el piano mientras lo mira la cantante Etta James. Lupe de León, publicista de James, dijo que ella murió en el sur d
En esta fotografía del 22 de septiembre de 1974, Muhammad Alí toca algunas notas en el piano mientras lo mira la cantante Etta James. Lupe de León, publicista de James, dijo que ella murió en el sur de California el viernes 20 de enero de 2012. (Foto AP/Horst Faas) 
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Mohammed Alí entrenando para su combate contra George Foreman (1974 ). (Horst Faas/AP)
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Los presidentes egipcio Anwar Sadat (izquierda)  y estadounidense Richard Nixon se saludan frente a las pirámides de Giza (1974). (Horst Faas/AP)

viernes, 30 de marzo de 2012

Censura empresarial de Venezuela en Colombia


 ¿Hasta dónde el ciudadano de a pie es realmente consciente de la gravedad que entrañan los recortes a la libertad de expresión y de información? Un país indiferente a este sagrado precepto universal, cual es el derecho a informar y a ser informado, avanza en peligrosa dirección, toda vez que los intereses que promueven la censura de prensa son exactamente aquellos a los cuales les preocupa la difusión de la verdad en aras del poder político y/o económico que detentan.

No se trata, pues, de un tema que sólo deba interesar a las organizaciones periodísticas en general o en particular. A ese propósito, el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB) ha expedido en la fecha el siguiente comunicado, según el cual empresarios venezolanos que han trasladado sus inversiones a Colombia en medios de comunicación, perseguidos por la censura del gobierno su país, aplican ahora criterios similares en detrimento de la libertad de prensa en la nación que los acoge.

Matoneo judicial a la libertad de prensa

"Una nueva modalidad para someter a la prensa y coartar su libertad ha empezado a hacer carrera en Colombia. Y si el país, sus instituciones, su justicia, los diferentes medios de comunicación y las distintas organizaciones del periodismo no reaccionan, la nueva práctica, la de amordazar a la prensa mediante el acoso judicial ó matoneo judicial, se abrirá paso en detrimento de toda la sociedad colombiana.

Esta innovadora forma de atacar a la prensa hace caso omiso no sólo de las buenas costumbres para interactuar con la prensa sino de la legislación colombiana que traza para el ejercicio del periodismo unos parámetros amplios, como ocurre en cualquier país civilizado del mundo. Acuden a la práctica de denunciar penalmente a los periodistas por pánico económico. Y lo más irónico es que esta modalidad la están impulsando empresarios forasteros a los que el país les ha abierto sus puertas, pues han llegado huyendo de los atropellos y de los abusos de poder que se han impuesto en su nación por orden presidencial.

Y la mejor manera de agradecer esa hospitalidad es pisoteando uno de los pilares de la democracia colombiana, como es la libertad de expresión, específicamente la libertad de prensa. Este es un derecho fundamental de nuestra Constitución y de las más grandes democracias del mundo. No es gratuito que en Estados Unidos la libertad de prensa haga parte de la primera enmienda de su Carta Política.

Bienvenida la inversión extranjera, para ayudar al desarrollo del país. Bienvenidos los empresarios venezolanos que saben sacarle el jugo a la explotación petrolera. Pero no son bienvenidas las estrategias poco limpias de algunos de ellos de llenar de demandas a todo periodista que pretenda informar sobre lo malo y lo feo de sus prácticas empresariales. Dada su riqueza económica, adquirida en buena parte en la propia Colombia, no pueden abusar de su poder ni atropellar. Esto, precisamente, fue lo que a algunos de los accionistas de Alange Energy, Pacific Rubiales y empresas similares los sacó corriendo de Venezuela. Eso no lo pueden olvidar.

Después de la quiebra del poderoso Grupo Grancolombiano, a comienzos de los años 80, el empresariado colombiano entendió el importante papel de la prensa. No obstante los diversos informes periodísticos que se publican sobre los empresarios nacionales, éstos han sido gallardos. Hasta hoy nunca he visto a un Luis Carlos Sarmiento Angulo, o a un José Alejandro Cortés, o a algún directivo del Grupo Santo Domingo o del llamado Sindicato Antioqueño, etc., persiguiendo judicialmente a un periodista, haciéndole matoneo judicial.

A Héctor Mario Rodríguez, el editor general de Primera Página, se le denunció penalmente por el delito de pánico económico, porque se le quieren achacar los errores que cometió Alange Energy, hoy Petro Magdalena, que le costó el puesto a varios de sus directivos y que hizo retroceder el precio de su acción en cerca de un 50%. Héctor Mario se limitó a reproducir en tiempo real la información que la misma empresa publicaba sobre sus reservas petroleras, sus estados financieros (con las correcciones a la baja que la misma empresa hacía), sus litigios y los comentarios y análisis que en el exterior se producían sobre la evolución de la misma compañía. Todo lo que ha venido haciendo el editor general de Primera Página es una “supervisión” informativa permanente de las empresas que están entrando al país y que están buscando atraer a pequeños inversionistas para que compren sus acciones.

Por eso la importancia de un editorial reciente del diario La República, cuando plantea que “es fundamental para aumentar confianza, crecer en credibilidad y sobre todo atraer inversiones de calidad en el largo plazo, que los anuncios sobre aumentos en las reservas petroleras del país estén avalados por firmas certificadoras de renombre internacional que “sinceren” los impactos de los avances exploratorios en las bolsas, ya que pueden ocasionar falsas expectativas en el mercado secundario con graves perjuicios para los inversionistas”.

Como muy bien lo registró hace poco un documento académico del Autorregulador del Mercado de Valores de Colombia (AMV), “la prensa financiera especializada puede ser una fuente importante de reportes sobre las fallas en la revelación de información, aun cuando las normas existentes sobre difamación puedan presentarse como una amenaza, toda vez que permiten a los administradores demandar a quienes los critican (usando los fondos de la empresa), con el fin de detener o apaciguar la presentación de sus informes”.

Eso es lo que están pretendiendo hacer con el matoneo judicial a los periodistas colombianos algunas empresas de socios venezolanos, como Alange Energy. En Colombia no están acudiendo a la difamación sino al pánico económico.

Pero el matoneo judicial no es de ahora. Desde hace un año Alange Energy viene intentando sin éxito que las cortes de Miami, Estados Unidos, y Ontario, Canadá, tramiten acciones, ahí sí, por difamación, como lo plantea el documento del AMV. La petrolera hacía llegar fotocopias informales de sus demandas en el exterior, cada vez que el editor general Héctor Mario Rodríguez tocaba en sus escritos a la petrolera o a algunos de sus accionistas, que también lo son de Pacific Rubiales. Todo un acoso judicial, que se trasladó a Colombia tan pronto se enteraron que en el exterior no habían logrado su objetivo: en menos de una semana llegaron ocho notificaciones de la Fiscalía sobre el caso de pánico económico.

Y por eso el documento del AMV advierte que “en un país sin tribunales ni fiscales honestos los periodistas son más vulnerables ante este tipo de amenazas”. Hasta hoy la justicia colombiana, la Fiscalía y la Procuraduría han comprendido el papel relevante que ocupan los periodistas en la sociedad.

Se quiere dejar en claro que Héctor Mario Rodríguez y Primera Página – Agencia de Noticias están comprometidos, más que nunca, no obstante el matoneo judicial, con “un periodismo financiero activo…, que pueda (…) descubrir y denunciar la declaración de información engañosa o falsa, y criticar, cuando sea necesario, a los administradores o controlantes de las compañías, así como a los banqueros de inversión y a los abogados del sector bursátil”, reza uno de los apartes del documento académico del AMV.

Pero más singular aún que algunos de estos empresarios venezolanos estén buscando tener la doble connotación de acosar judicialmente a los periodistas y, a la vez, querer ser colegas suyos: están atacando la misma esencia del negocio periodístico, mediante su diversificación que contempla la adquisición de una porción accionaria de algunos medios de comunicación nacionales. Al mismo tiempo, han iniciado una gigante andanada publicitaria en la prensa colombiana.

Quiero recordarles a esos pocos inversionistas venezolanos que están empeñados en amedrentar a la prensa, en someterla y ponerle mordaza, que en Colombia los que han seguido este camino o están en la cárcel o han desaparecido. El Grupo Grancolombiano y la mafia del narcotráfico quisieron someter a El Espectador. Y hoy, años después, varios de los mafiosos fueron dados de baja, o murieron en su ley, o están en prisión. Y el citado conglomerado financiero ya no existe. En cambio, El Espectador se está dando el lujo de cumplir 125 años de existencia. Y seguirá cumpliendo muchos más. Tanto el editor general como el director de Primera Página – Agencia de Noticias hicieron parte de El Espectador en esa época difícil de los años 80 y 90 y vivieron en carne propia la presión que a diario recibían primero los Cano, dueños entonces de este periódico, y luego toda la redacción. Así es que ya se ha hecho el curso en materia de presiones indebidas.

Héctor Hernández M., director de Primera Página – Agencia de Noticias".

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domingo, 8 de enero de 2012

Chávez y Correa: amenaza para la libertad de prensa en América Latina


Uno de los instrumentos más eficaces para proteger la libertad de expresión en América Latina está en peligro. Se trata de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, que depende de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La oficina, dirigida por la exmagistrada colombiana Catalina Botero, está en la mira de algunos gobiernos de la región, encabezados por Hugo Chávez, de Venezuela y por Rafael Correa, de Ecuador.

Chávez y Correa promueven un proyecto que, si se aprueba, debilitaría a la Relatoría y la dejaría sin dientes para cumplir su función. La fecha clave será el próximo 25 de enero cuando, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, los representantes de los países miembros acogerán o descartarán el texto.

La Relatoría ha sido muy activa en los últimos años. Fue la última de las siete relatorías de la CIDH en crearse –en 1997– y ha publicado informes extensos y descarnados sobre las amenazas que se ciernen sobre la libertad de prensa en la región. Bajo la dirección de Botero ha conseguido recursos financieros no solo en América Latina sino en la Unión Europea, para pagar los gastos de funcionamiento. La oficina se ha convertido en la puerta que tocan los periodistas del continente que ven en peligro su libertad.

El lío es que, por sus actitudes críticas, el despacho se ha granjeado la enemistad de Hugo Chávez y, especialmente, de Rafael Correa. Es comprensible: mientras que la Relatoría busca que se eliminen como delito la injuria y la calumnia contra los funcionarios públicos –porque se trata de personas expuestas a un mayor escrutinio de la sociedad– Chávez ha clausurado numerosas emisoras de radio y canales de televisión. Y Correa, por su parte, ha llegado al extremo de demandar por varios millones de dólares al diario El Universo, de Guayaquil, que pese a ser el de más circulación en Ecuador podría irse a la quiebra si en los próximos días se confirma el fallo de julio pasado que señala que la honra del jefe de Estado fue afectada por un artículo del periodista Emilio Palacio, que debió exiliarse en Estados Unidos.

El caso es que, molestos con la Relatoría y la CIDH, un grupo de países miembros de la OEA, encabezados por Ecuador y Venezuela, crearon a finales de julio un Grupo de Trabajo para analizar el futuro de la Comisión que a mediados de diciembre, minutos antes de salir de vacaciones, hizo una serie de recomendaciones que deben ser consideradas por el Consejo Permanente de Embajadores de la OEA. En opinión de los defensores de derechos humanos, el problema es que, si se acogen esas iniciativas, la libertad de prensa se vería seriamente desprotegida.

¿Por qué? La idea del Grupo de Trabajo es, en primer término, que la Relatoría no publique por separado su informe anual, últimamente de unas 400 páginas, sino que lo haga con las demás relatorías y con una extensión semejante, lo cual opacaría su visibilidad y debilitaría su impacto. En segundo lugar, se pretende que la Relatoría no pueda buscar financiación en otros lugares sino que reciba la misma cantidad de dinero que las demás, lo cual limitaría su capacidad de acción. Y, finalmente, se quiere que los integrantes de esa dependencia se ajusten a un ‘código de conducta’, lo que equivaldría a que en ciertos momentos no puedan emitir siquiera un comunicado. “En ese sentido, sería bueno que el 25 de enero los países que son más receptivos a la causa de la libertad de expresión dejen claro que las recomendaciones deben interpretarse de manera constructiva y no hacia el debilitamiento de la Relatoría”, le dijo a SEMANA el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco.

Pero, ¿lo harán? No está claro. Colombia, que es uno de los pocos Estados miembros de la OEA que le dan fondos adicionales a la CIDH, dice que las recomendaciones del Grupo de Trabajo “son menos drásticas de lo que se había propuesto inicialmente”, según el embajador ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, quien asegura que el país “respalda totalmente la libertad de los medios”. Y Brasil, un auténtico peso pesado de la región, ha guardado silencio, pues se ha sentido ofendido por ciertos pronunciamientos del sistema de protección a los derechos humanos del hemisferio, al que también pertenece la Corte Interamericana que sesiona en San José, Costa Rica. Argentina tampoco ha dicho ni ‘mú’, menos aún cuando la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, anda de bronca con los dos grandes diarios bonaerenses, Clarín y La Nación.

La andanada más reciente de Rafael Correa contra la Relatoría tuvo lugar el pasado 2 de diciembre, en la cumbre inaugural de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), dirigida por el presidente venezolano Hugo Chávez, que ejercía de anfitrión. En ese momento, Correa se fue lanza en ristre contra la OEA, contra el sistema regional de protección de los derechos humanos y sobre todo contra la Relatoría.

También la emprendió contra lo que denominó “los poderes fácticos” de la prensa ecuatoriana y lanzó dardos envenenados contra la Relatoría. En este aparte puso un video con una serie de polémicas declaraciones de algunos periodistas contra su presidencia. En él quedaba constancia, por ejemplo, de que Emilio Palacio, quien fuera jefe de opinión de El Universo de Guayaquil, lo ha llamado “aspirante a tirano”. Asimismo, aparecía el periodista Caros Vera, que lo trata en tono burlón y enseguida lo califica de “farsante” y de “neonazi”.

Y respecto de la organización, fue clarísimo en su apuesta: “Necesitamos un nuevo sistema interamericano, porque la OEA ha sido capturada por una visión norteamericana que la vuelve ineficiente y poco confiable”. Después, señaló lo que a su juicio es una incongruencia: que mientras la CIDH funciona en Washington, Estados Unidos no acata sus pronunciamientos. “Estados Unidos financia unos organismos para que nos controle desde allá. ¿Hasta cuándo tanta burla?”, preguntó, para inmediatamente criticar lo que bautizó, en alusión a las ONG, como el ‘oenegismo’.

Es posible que Correa logre algunos apoyos para sus polémicas posiciones. Pero la CIDH, con todo y sus falencias, ha servido de foro para aclarar la suerte de miles de desaparecidos durante las dictaduras militares de Argentina y Chile, y les ha puesto el micrófono a personas que no podían hablar en sus países. Y en cuanto a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, el presidente ecuatoriano debería considerar lo que alguna vez manifestó Thomas Jefferson cuando afirmó que “entre un Estado sin prensa y con gobierno y uno con prensa y sin gobierno, prefiero lo segundo”.

Publicado por la Revista Semana - Enero 7 de 2012.
http://www.semana.com/nacion/matar-mensajero/170030-3.aspx

jueves, 5 de enero de 2012

América Latina, el peor escenario para la prensa

La capilla ardiente de una periodista mexicana asesinada
La capilla ardiente de la periodista mexicana Ana María Marcela Yarce, asesinada junto a su colega Rocío González Trapaga, el 2 de febrero de 2011 en Ciudad de México

La región de América Latina fue en 2011 la región más peligrosa del mundo para la integridad de los periodistas, en especial México, según un informe de la entidad International Press Institute (IPI), que enumeró 103 profesionales de prensa muertos en el año.

"Con 36 periodistas asesinados, América Latina es la región del mundo más letal para los periodistas en 2011", precisó la entidad. México es el país donde los periodistas corren más riesgos, con 10 reporteros muertos en 2011, por delante de Irak, que contó nueve víctimas.

En este escenario, Honduras registró en 2011 el asesinato de seis periodistas, y Brasil contó cinco víctimas.

Los 103 periodistas muertos en 2011 constituyen el segundo mayor saldo desde 2009, cuando fueron abatidos 110 profesionales de prensa.

"Los números están empeorando. En 2002, la lista del IPI donde se habían asesinado periodistas tenía 19 países. En 2011, ese número pasó a 40, más que en cualquier otro año de la última década", informó la entidad.

La región de Oriente Medio fue la segunda más peligrosa del mundo en 2011, con 21 periodistas muertos, en su mayoría relacionados con los "acontecimientos en el mundo árabe". "Los periodistas que cubrieron las sublevaciones populares han sido los más vulnerables", apuntó el IPI.

En Asia, 17 periodistas perdieron la vida, donde Pakistán (6 profesionales asesinados) y Filipinas (con 4) aparecen como los más peligrosos para la tarea de la prensa.

"Lamentablemente, la probabilidad de ver a los responsables por estas muertes siendo llevados a la justicia, es próxima de cero", deploró el IPI.

Además de periodistas ejecutados, el IPI incluye en su lista a periodistas muertos en desastres naturales, accidentes o atentados mientras se encontraban realizado la cobertura.

En otro conteo sobre 2011, la entidad Reporteros sin Fronteros contó 66 periodistas muertos.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Una nación de 'vidiotas'

Uno de los programas más vistos de la TV en los Estados Unidos es El Show de David Letterman, quien aquí conversa con la actriz Eva Longoria, de Amas de Casa Desesperadas. El famoso entrevistador suele ser blanco de encendidas controversias y protestas por su banalidad y muchas veces por irrespeto a sus invitados. Aqui formula preguntas salidas de tono a su entrevistada, quien hace alarde de sus atributos físicos.

NUEVA YORK, 8 de noviembre de 2011.  El pasado medio siglo ha sido la era de los medios masivos electrónicos. La televisión reformuló la sociedad en cada rincón del mundo. Ahora, una explosión de nuevos dispositivos mediáticos se suma al televisor: DVD, computadoras, consolas de juegos, teléfonos inteligentes y más. Cada vez hay más evidencia que sugiere que esta proliferación de medios tiene infinidad de efectos negativos.

Estados Unidos lideró el mundo en la era de la televisión, y las implicaciones se pueden ver más directamente en la prolongada relación amorosa de Estados Unidos con lo que Harlan Ellison memorablemente llamó "la teta de cristal". En 1950, menos del 8 por ciento de los hogares estadounidenses tenía un televisor; para 1960, el porcentaje había pasado a ser del 90 por ciento. Ese nivel de penetración en otros lugares se demoró muchas más décadas, y los países más pobres todavía no han alcanzado esa cifra.

Como era de esperarse, los norteamericanos se convirtieron en los mayores telespectadores del mundo, lo cual probablemente siga siendo válido hoy en día, aunque los datos son un tanto imprecisos e incompletos. La mejor evidencia sugiere que los norteamericanos miran más de cinco horas por día de televisión en promedio -un número sorprendente, dado que se pasan varias horas más frente a otros dispositivos que transmiten video-. Otros países registran muchas menos horas frente a la pantalla. En Escandinavia, por ejemplo, el tiempo que la gente pasa mirando televisión es aproximadamente la mitad que el promedio en Estados Unidos.

Las consecuencias para la sociedad estadounidense son profundas, perturbadoras y una advertencia para el mundo -aunque probablemente llegue demasiado tarde como para ser tenida en cuenta-. Primero, mirar mucha televisión reporta escaso placer. Muchas encuestas demuestran que es casi como una adicción que ofrece un beneficio a corto plazo que conduce a una infelicidad y a un remordimiento de largo aliento. Estos espectadores dicen que preferirían mirar menos televisión de la que miran.

Es más, mirar mucha televisión contribuyó a la fragmentación social. El tiempo que se solía pasar en grupo en la comunidad hoy se pasa en soledad frente a una pantalla. Robert Putman, el prominente especialista en la decadente sensación de comunidad en Estados Unidos, descubrió que mirar televisión es la explicación central de la merma del "capital social", la confianza que une a las comunidades. Por supuesto, hay muchos otros factores en juego, pero la atomización social generada por la televisión no debería subestimarse.

Por cierto, mirar mucha televisión es malo para la salud física y para la salud mental. Los norteamericanos van a la cabeza del mundo en materia de obesidad -aproximadamente las dos terceras partes de la población estadounidense hoy tiene sobrepeso-. Una vez más, muchos factores están detrás de esta situación, inclusive una dieta de alimentos fritos baratos y poco saludables, pero el tiempo sedentario que se pasa frente al televisor también es una influencia importante.

Al mismo tiempo, lo que sucede mentalmente es tan importante como lo que sucede físicamente. La televisión y los medios relacionados fueron los grandes proveedores y transmisores de la propaganda corporativa y política en la sociedad.

La televisión de Estados Unidos está casi en su totalidad en manos privadas, y los dueños generan un buen porcentaje de su dinero a través de una publicidad implacable. Las campañas publicitarias efectivas, que apelan a deseos inconscientes -normalmente relacionados con la comida, el sexo y la condición social- crean ansias de productos y compras que tienen muy poco valor real para los consumidores o para la sociedad.

Lo mismo, obviamente, le sucedió a la política. Los políticos estadounidenses hoy son marcas, empaquetadas como cereal para el desayuno. Cualquiera -y cualquier idea- se puede vender con una cinta brillante y un 'jingle' pegadizo.

Todos los caminos al poder en Estados Unidos pasan por la televisión, y todo el acceso a la televisión depende del dinero en grande. Esta lógica simple puso a la política estadounidense en manos de los ricos como nunca antes.

Hasta la guerra puede mostrarse como un producto nuevo. La administración Bush promovió las premisas de la guerra de Irak -las armas de destrucción masiva inexistentes de Saddam Hussein- con el estilo familiar, colorido, ágil y lleno de gráfica de la publicidad televisiva. Luego la guerra en sí comenzó con el llamado bombardeo de la "sorpresa y conmoción" de Bagdad -un espectáculo en vivo hecho para la televisión y destinado a asegurar altos niveles de audiencia para la invasión liderada por Estados Unidos-.

Muchos neurocientíficos creen que los efectos que tiene mirar televisión en la salud mental podrían ser aún más profundos que una adicción, que el consumismo, que la pérdida de confianza social y que la propaganda política. Quizá la televisión esté volviendo a cablear los cerebros de los telespectadores asiduos y afectando sus capacidades cognitivas. La Academia de Pediatría de Estados Unidos advirtió recientemente que es peligroso que los niños miren televisión porque puede dañar su desarrollo cerebral, e instó a los padres a mantener a los niños de menos de dos años lejos de la televisión y de medios similares.

Una encuesta reciente en Estados Unidos, de la organización Common Sense Media, revela una paradoja que, no obstante, resulta perfectamente entendible. Los niños en hogares estadounidenses pobres hoy no sólo miran más televisión que los niños de hogares adinerados, sino que también es más probable que tengan un televisor en su cuarto. Cuando el consumo de una mercancía cae conforme aumenta el ingreso, los economistas lo llaman un bien "inferior".

Sin duda, los medios masivos pueden ser útiles como proveedores de información, educación, entretenimiento y hasta conciencia política. Pero un exceso de ellos nos está enfrentando a peligros que es preciso evitar.

Cuando menos, podemos minimizar esos peligros. Entre las estrategias exitosas a nivel mundial están los límites a la publicidad televisiva, especialmente dirigida a los niños; los canales de televisión públicos y no comerciales, como la BBC; y el tiempo de televisión gratuito (pero limitado) para las campañas políticas.

Por supuesto, la mejor defensa es el propio autocontrol. Todos podemos dejar la televisión apagada más horas por día y pasar ese tiempo leyendo, hablando con los demás y reconstruyendo la base de la salud personal y la confianza social.

Por Jeffrey D. Sachs, Profesor de Economía y director del Earth Institute, en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Copyright: Project Syndicate, 2011.
www.project-syndicate.org

miércoles, 1 de junio de 2011

¿Acaba internet con la TV por cable?

Por primera vez, las suscripciones de televisión por cable en EE.UU. sufrieron una caída. Era agosto de 2010 y los especialistas empezaban a hablar del fin de la televisión tal y como la conocíamos hasta ese momento.

La crisis económica impactó en las familias, que decidieron sacrificar -entre otras cosas-, las suscripciones al cable.

Aunque algunos analistas dijeron que en realidad la causa era el incremento de los servicios a la carta (on demand, en inglés) y de formas de transmisión alternativas (OTT, por las siglas en inglés de over the top).

¿Están los nuevos servicios, vinculados a internet, dañando mortalmente a la televisión tradicional y, sobre todo, a los operadores de cable?

No está claro. Nielsen, compañía dedicada a estudiar el mercado de medios, da cuenta de una caída en el número de aparatos de TV en EE.UU.; aunque una caída muy leve: la penetración bajó de 98,9% a 96,7%. También han bajado las ventas de DVD, mientras se incrementó el mercado del alquiler vía postal, como el que presta la compañía Netflix en EE.UU. (que también ofrece a sus clientes la posibilidad de ver algunas películas vía web).

Sin embargo, otra compañía que analiza el mercado de comunicación y tecnología, IMS Research, predice que las suscripciones al cable en ese país van a crecer en 7,8 millones entre 2010 y 2015.

Pero están todas las opciones de OTT, entre las que no pueden dejar de mencionarse las descargas ilegales.

Los gigantes tecnológicos Google y Apple han lanzado sus propios servicios de OTT, que permiten a los usuarios ver video de internet en sus aparatos de TV.

Cada vez más gente ve más video en línea. Pero también se consume cada vez más televisión. Entonces, ¿cuál es el futuro?

Palabra de especialistas

Neil Gaydon, gerente general de Pace, compañía que fabrica dispositivos decodificadores (set-top boxes, en inglés) para algunos de los más grandes operadores de TV por cable y satelital del mundo, dice que las cifras de la primera mitad del año, que muestran un repunte en las suscripciones de televisión paga en EE.UU., demuestran que esa industria está en buena forma.

Más aún, cree que Apple TV y Google TV no están siendo exitosos, porque el esquema de OTT "no tiene todavía un modelo de negocios que muestre cómo va a generar dinero".

Aunque reconoce que este tipo de iniciativas han sonado la alarma de los operadores de cable para que empiecen a ofrecer servicios híbridos (TV más internet).

"Los set-top boxes van a convertirse en un portal de acceso a diferentes medios", dice.

"Si uno se imagina el hogar del futuro tiene que haber algo como un distribuidor, un portal, un aparato de algún tipo- desde el que utilizar varios servicios".

A la carta

No todos creen que los set-top boxes sobrevivirán.

Suranga Chandratillake, fundador del buscador y agregador de video en línea blinkx, considera que "todos los dispositivos tendrán conexión a internet por defecto, ese es ya el caso".

"Creo que en esta instancia los set-top boxes son un negocio temporal", sentencia.

Sin embargo, Chandratillake no prevé el fin de la TV tradicional.

"Creo que ese aparato va a seguir existiendo, creo que seguiremos teniendo dispositivos con grandes pantallas, los llamemos tele o no".

"Y aunque la oferta lineal seguirá siendo popular creo que veremos un gran crecimiento de los servicios a la carta. No sé en qué medida estas dos son mutuamente excluyentes".

"Creo que hay ciertos aspectos de la TV lineal que seguirán con nosotros. Todos veremos la final de la Copa del Mundo al mismo tiempo".
La hora deportiva

Christopher Schouten, de la empresa Irdeto, que desarrolla software para TV digital, está de acuerdo con Chandratillake.

"Creo que hay cierto tipo de contenido que siempre será mejor ofrecer en forma lineal; definitivamente los eventos deportivos".

"Una nueva categoría de este tipo son los reality shows. La gente prefiere ver un programa en que compiten cantantes en vivo, mientras tiene lugar, no después".

Aunque Schouten reconoce que aunque la mayoría de los consumidores podrían ser considerados "tradicionalistas de la TV" -gente que es feliz con su suscripción de cable o televisión satelital-, advierte que las cosas están cambiando.

"Estamos viendo surgir grupos que tienen un interés pasajero en el contenido de los medios, pero que cuando quieren algo piden que sea exactamente eso y a la carta", dice.

"Y también están los consumidores más duros, intensos, que quieren que el contenido sea a la carta, flexible, personal y portátil".

"Para el usuario avanzado la competencia se da entre tres actores: TV paga, OTT y piratería", según Schouten.

"Cuando nosotros, como industria, le ofrecemos a los consumidores una opción legítima que satisface sus necesidades, muchos de ellos van a pagar por usarla. Darle a la gente lo que quiere es siempre la mejor forma de que se comporten de manera distinta".

Todo indicaría, pues, que el futuro será híbrido.

"Todavía hay muchísima gente que llega a casa y enciende la tele para ver los mismos programas a la misma hora. Mucha gente organiza todavía su vida hogareña en torno a eso", dice Paul O'Donovan, de la firma especialista en estudios acerca del mercado tecnológico, Gartner.

"El mercado de la TV paga, con muchísimos canales, va a cambiar. De una oferta que puede ser de 300 canales la mayoría de la gente ve unos siete".

"Yo creo que el futuro tiene que ver más con video a la carta, ver el contenido cuando uno quiere verlo", predice O'Donovan.

Publicado por la Revista Semana

http://www.semana.com/vida-moderna/puede-internet-matar-tv/157744-3.aspx

viernes, 25 de marzo de 2011

Se ha ido la primera Dama de la TV

Ha fallecido en Bogotá doña Gloria Valencia de Castaño.

lunes, 7 de febrero de 2011

Despedida Carmen Aristegui

La reconocida periodista mexicana Carmen Aristegui fue despedida del programa radial y de televisión MVS Noticias luego de conducir un segmento sobre las denuncias y acusaciones de varios políticos que afirman que el presidente de México Felipe Calderón tiene problemas de alcoholismo.

Aunque la comunicadora jamás acusó al mandatario de ser alcohólico, sí realizó un llamado a la presidencia para que abordara el tema con mucha seriedad e incluso pidió una respuesta oficial sobre ese asunto luego de que, en pleno congreso mexicano, un grupo de diputados pusiera una manta con la imagen del presidente Calderón con la frase: ¿Tú dejarías que un borracho manejara tu auto? ¿Verdad que no? ¿Por qué dejas que maneje tu país?”.

Estas fueron las palabras de la periodista: “No es la primera vez que se habla de este tema, de un presunto alcoholismo de Felipe Calderón. Si usted es usuario de las redes sociales, por ejemplo, pues en ese circuito de comunicación de la sociedad mexicana es frecuente ver expresiones que aluden a esa circunstancia que no podemos corroborar. Debería realmente la propia presidencia de la República dar una respuesta clara, nítida, formal al respecto. No hay nada de ofensivo, me parece, cuando alguien, si es que fuera el caso, atravesara por un problema de esta naturaleza. El alcoholismo, que es un fenómeno de salud muy estudiado muy conocido, requiere tratamiento".

Según el diario mexicano La Jornada, MVS Noticias mandó un comunicado en el que se elabora que la salida de Aristegui se debió a que "transgredió el código de ética de la empresa", por lo que se decidió terminar la relación laboral.

La productora del noticiero Kirén Miret, confirmó la noticia a través de Twitter y afirmó que "Carmen Aristegui sale del aire en MVS. Supongo que lo explicará cuando lo considere pertinente".

Por su lado, Javier Solórzano, inseparable amigo y compañero de Aristegui declaró en Twitter: “Creo que hoy la libertad de expresión es determinada por los concesionarios de los medios, presionados por el gobierno. #Aristegui habló a su manera abiertamente sobre un tema privado de un personaje público. Fue su decisión”.

A continuación el video del programam que le significó la salida a la periodista. Los cuestionamientos de Aristegui empiezan en el minuto 6:30.

http://www.youtube.com/watch?v=1Y4FvlDuWfI

lunes, 6 de diciembre de 2010

"Gracias por las filtraciones, WikiLeaks": Samper

Al momento de ser publicada esta entrada, diversas y hasta encontradas son las reacciones del mundo frente a los escándalos políticos desatados por las denuncias del portal WikiLeaks. El siguiente es el punto de vista del periodista colombiano Daniel Samper Pizano al respecto, de acuerdo con la publicación hecha por El Tiempo en su sección editorial el sábado 4 de diciembre de 2010 bajo el título Gracias por las filtraciones, WikiLeaks:

El caso de un camarógrafo muerto desnuda abusos de EE. UU. y la hipocresía de muchos gobernantes. Es explicable que Washington considere más grave revelar los documentos secretos de la guerra contra Irak que la propia guerra ilegal. Y es porque las publicaciones de WikiLeaks destapan la hipocresía de los gobiernos y ofrecen estremecedora imagen del músculo imperial. Un caso elocuente es el de José Couso, camarógrafo español muerto en Bagdad el 8 de abril del 2003. Couso se alojaba con docenas de periodistas en el Hotel Palestina, cuando un tanque del Ejército estadounidense disparó contra el piso 15 y dio muerte a Couso y a un reportero urcraniano. La familia del periodista de Tele5 demandó el caso ante los tribunales españoles, que, basados en leyes internacionales, identificaron y acusaron por el crimen de guerra a tres militares gringos. Desde entonces, el proceso sufre inexplicables retrasos. En julio lo reactivó por fin el Tribunal Supremo y se pidió a Interpol la captura de los acusados. Interpol no ha movido un dedo.

WikiLeaks destapa ahora el pastel que intenta garantizar la impunidad de los autores del atroz ataque. Los documentos revelan la prepotencia y la doble moral del Departamento de Estado, muestran cómo mienten los gobernantes y desnuda a los funcionarios que se doblegan ante las presiones de países más fuertes. Una estela de mensajes cuenta de qué modo ciertas autoridades españolas -el Fiscal General, el jefe de la Audiencia Nacional y algunos ministros- se dedicaron, presionados, a estorbar en secreto el desarrollo del proceso, mientras en público hacían declaraciones altisonantes en memoria del periodista muerto y anunciaban que se haría justicia.

Es casi imposible hacer justicia en estos casos. El embajador de EE. UU. señaló a sus jefes el 21-10-2005 que "los ministros españoles están trabajando para que no prosperen las órdenes de detención" y aseguró que el titular de Justicia "pondrá todo su empeño en cuestionar la decisión del juez". El Fiscal llega al extremo de aconsejar a la embajada algunos trucos para estorbar el proceso, y el embajador de Bush, un banquero cubano-norteamericano, osó enviar un arrogante mensaje al gobierno español: "Se me está acabando la paciencia".

Cuando el ciudadano se entera de lo que ocurría entre telones en el caso Couso admira el coraje del órgano judicial español, que siguió adelante a pesar de la injerencia de Washington y de los funcionarios locales que, de manera vergonzosa, doblaron la rodilla ante el embajador impaciente. Aprende uno, entonces, aplicadas a un episodio concreto, varias lecciones fundamentales. Primera: que el supuesto respeto por las instituciones españolas que el embajador declaraba en público contradecía cínicamente sus maquinaciones secretas. Segunda: que la cacareada independencia del Gobierno era mera demagogia, pues en privado ayudaba a los intereses del Ejército gringo (esta actitud se demostró también respecto a los vuelos en territorio español de aviones norteamericanos con prisioneros ilegales). Tercera: que solo una judicatura independiente es garantía frente a las presiones políticas (Colombia lo ha experimentado en los últimos años). Y cuarta, que los verdaderos dueños de los secretos que divulga la prensa no son ni los gobiernos ni los periodistas, sino los ciudadanos. A ellos deben rendir cuentas desde el Presidente hasta el portero de la embajada.

Si estas cosas suceden en España, país tradicionalmente arisco frente a Estados Unidos, y cuyo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, se negó a rendir honores al pabellón estadounidense, ¿se imaginan cómo abusarán, presionarán e intervendrán en el virreinato de Colombia los delegados gringos?

Atentados ecológicos

Se cocinan dos graves atentados contra el medio ambiente. En Santander, la firma canadiense Greystar promueve un irracional proyecto minero en el páramo de Santurbán que contaminaría las fuentes de agua de más de 2 millones de personas. Y en el Huila, la española Emgesa amenaza la región de El Quimbo con una absurda ampliación de beneficios que le concedió el Gobierno Nacional.

Afortunadamente, la ciudadanía reaccionó y está defendiendo sus derechos.

domingo, 28 de noviembre de 2010

El periodista que hace temblar al Pentágono

El Pentágono ha desplegado un equipo de 120 personas para frenar sus filtraciones. Suecia, el país al que acudió a refugiarse, le ha negado el permiso de residencia. El hombre que destapa los documentos silenciados, el enemigo de las verdades oficiales, volvió a asestar ayer sábado 27 de noviembre un nuevo golpe al revelar nuevos documentos secretos que comprometen la política exterior de los Estados Unidos. Se llama Julian Assange. Tiene 39 años. Concedió recientemente a El País de Madrid una cita secreta en Londres. http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Cita/secreta/hombre/hace/temblar/Pentagono/elpepusocdmg/20101024elpdmgrep_1/Tes
Julian Assange vive en un universo de secretos. Secretos eran los 400.000 documentos sobre la guerra de Irak que liberó ayer. Secretos son los 30 envíos que cada día recibe el portal que dirige, inagotable fuente de denuncia a escala planetaria. Secretas procuran ser sus comunicaciones, sus entradas y salidas. Su organización también vive envuelta en el más absoluto de los secretos.

Secreta por tanto tenía que ser la cita con el hombre que se ha convertido en serio enemigo del todopoderoso Pentágono. El hombre que fundó en diciembre de 2006 un sitio web también es la pesadilla de grandes bancos, multinacionales y gobiernos. Ciento veinte personas, pertenecientes al llamado gabinete de crisis Wikileaks, trabajan en los alrededores del Pentágono para contrarrestar los efectos de las filtraciones del combativo portal.

Pregunta: Leí un titular que ponía en su boca la frase: "Soy un periodista activista". ¿Lo es?
Respuesta:
Yo soy un editor. Y como editor, también dirijo, y soy portavoz de mi, nuestra, publicación. He estado involucrado en periodismo desde que tenía 25 años, cuando cofirmé el libro Underground, y actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista.
P. ¿Por qué?
R.
Por los abusos del periodismo.
P. ¿A qué abusos se refiere?
R
. El mayor abuso es la guerra contada por los periodistas. Periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales.

Assange y los suyos publicaron ayer la que es considerada la mayor filtración de documentos secretos en la historia del Ejército de EEUU, los papeles de Irak. En abril liberaron los papeles de Afganistán, 77.000 documentos desclasificados que destapaban la muerte de cerca de 20.000 afganos. Denunciaron ejecuciones extrajudiciales en Kenia y se llevaron por ello un premio de Amnistía Internacional. También pusieron en jaque al mayor banco islandés, The New Kaupthing, destapando un documento oficial que evidenciaba la irresponsable gestión de sus administradores, que meses después sufrieron penas de cárcel. Y sacaron a la luz manuales secretos de la Iglesia de la cienciología.

Secretos. También está llena de secretos la investigación de la que está siendo objeto Assange. Dos chicas le denunciaron en una misma semana de finales de agosto por acoso sexual en Suecia. El lunes se conocía que el país escandinavo, al que había acudido a protegerse dado su régimen garantista para la prensa, le ha denegado el permiso de residencia. Assange nos dice que está pensando instalarse en algún sitio de Sudamérica.

Cita amarrada, hora concreta, lugar secreto. El lunes, en Londres, a las 12.00. Así de escueta es la información del mensaje que nos entra en el móvil y que anuncia que por fin podremos hablar con el hombre que ha estado y está en el ojo del huracán informativo.

El verano de Assange ha sido fino. Esta entrevista fue solicitada por primera vez el 19 de julio pasado. El propio Assange respondía tres días más tarde, el 22, emoticono incluido: "Sorry. no time for a few weeks" (lo siento, sin tiempo por unas cuantas semanas); emoticono de pena.

La noche previa al encuentro recibimos un mensaje con la dirección de un restaurante al norte de Londres. Allí nos recibe a las 12.00 en punto la persona que le lleva las relaciones con la prensa. Nos conduce a un callejón y nos sube a unas oficinas. Un retrato de Nelson Mandela preside esta sala con largas mesas rectangulares de trabajo y paredes en tonos verde claro.

Julian Assange no está. No ha llegado. Se le espera. Preguntamos si hay algún otro miembro de la organización con el que podamos hablar. Al poco, por la puerta entra un hombre alto y fornido, chaqueta y pantalón negros, jersey gris de cuello alto, ojos azules, pelo canoso. Es Kristinn Hrafnson, periodista islandés que trabajó durante 20 años en la televisión estatal y que se ha enrolado en el pelotón de Assange: "Tenía ganas de trabajar en historias que crean grandes olas en el mundo", explica. Hrafnson participó durante cinco meses en la elaboración de Collateral Murder -Asesinato colateral-, el vídeo que dio la vuelta al mundo y que generó 3.000 titulares de prensa en 48 horas. Fue visto por más de cuatro millones de internautas en las 72 horas posteriores a su publicación en YouTube.

Seguramente recuerden ustedes las escalofriantes imágenes. Dieron la vuelta al mundo a principios de abril. Un helicóptero Apache del Ejército de Estados Unidos sobrevuela un suburbio de Bagdad. Se ve a varias personas andando por la calle, una de ellas, fotógrafo de Reuters, lleva una cámara al hombro. Los militares piensan que es un arma de fuego. Desde el Apache se dispara a todos los que por allí pasan en ese momento. La secuencia es espeluznante. "Keep shooting -sigue disparando-". Ráfaga. "Keep shooting". Ráfaga. "Keep shooting".

Personas que caen fulminadas al suelo. Otras que huyen de los disparos. Dos hombres que intentan auxiliar al fotógrafo herido. El Apache dispara contra ellos. Y contra la furgoneta, en cuyo interior hay dos niños.

Balance: doce personas fulminadas. La frialdad de la guerra expuesta. Las risas del soldado que acaba de disparar. La grosera conversación entre los soldados. El insulto a los que yacen muertos. "Bastards". Y en el suelo, las víctimas del tiro al bulto, eso que en estos tiempos modernos se ha dado en llamar "daños colaterales".

Llega Assange. El pelo aplastado y pegado a la cabeza; el casco de la moto bajo el brazo. Entra en la sala y Hrafnson le comenta algo. Se disculpan y se retiran a una sala contigua, asuntos urgentes, asuntos secretos. "Disculpe, esto siempre es así", dice cariacontecido el solícito hombre de prensa.

Assange se sienta por fin frente a la grabadora. Es un hombre muy alto, fuerte, magnético. Su antaño pelo largo totalmente blanco, que este verano dio paso al pelo corto castaño claro, es ahora una mezcla de esas dos fases. A sus 39 años, desprende un carisma indiscutible. Dos personas que han trabajado con él y que no quieren identificarse le describen como un hombre extremadamente inteligente. ¿Más calificativos?: Valiente; trabajador; divertido. El último héroe del periodismo combativo elige sentarse en la mesa que le permite tener el retrato de Mandela detrás de él: "Es importante tener bien guardadas las espaldas", bromea.

P. Su actividad en Wikileaks le está granjeando una creciente colección de enemigos. ¿Cuál es en estos momentos su peor enemigo?
R.
En términos de recursos dedicados a seguir nuestros pasos, el Ejército de Estados Unidos. Dicho lo cual, tenemos buenos amigos allí, hay gente buena. Y también mala. Hay un equipo, supuestamente, de 120 personas en el llamado Wikileaks warroom -equipo de crisis/de combate- dedicado 24 horas al día a ocuparse de nosotros. Están dirigidos por un señor nombrado por Gates -secretario de Defensa norteamericano-. Son, predominantemente, miembros de la agencia de inteligencia militar y del FBI.
P. ¿Qué otros enemigos tiene?
R
. Bancos. La mayor parte de los ataques legales que hemos recibido son de bancos. También los ha habido procedentes de China poco después de liberar material crítico sobre determinadas actividades del Gobierno. También hemos recibido ataques de cultos, de sectas abusivas, como la Iglesia de la cienciología, los mormones...
P. Esos enemigos que tiene ¿hacen que tema usted por su vida?
R.
Alguna gente, como Daniel Ellsberg -el hombre que desveló en 1971 los papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam-, ha sostenido que mi vida está en peligro.
P. ¿Y usted qué cree?
R.
Creo que hay un pequeño, pero no insignificante riesgo, sí. Lo que hay es un peligro significativo de procesamiento y de detención. Están intentando crear un caso de espionaje contra mí y otros miembros de la organización, y contra gente que ha tenido relación con nosotros en Estados Unidos.

El analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos Bradley Manning fue detenido por la filtración del vídeo de la matanza de Bagdad. "El FBI ha visitado a gente en Boston y otras ciudades americanas conectadas con Bradley Manning o nosotros", explica Assange. "Según mis fuentes, el fiscal general del Estado australiano aprobó permisos para interceptar las comunicaciones de nuestra gente en Australia. El Gobierno de Suecia ha sido presionado a nivel de inteligencia por Estados Unidos, según dicen mis fuentes en inteligencia. El Gobierno de Islandia también ha sido presionado por Estados Unidos, según mis fuentes en Islandia y en el Senado norteamericano; y al embajador de Islandia llegaron a preguntarle si ya se habían dado pasos para asegurarse de que Islandia no se convierta en un refugio para Julian Assange".

Assange habla de él en tercera persona. Es un hombre que mide las palabras como nadie. No dice nada sin habérselo pensado cuatro veces. Habla despacio, con continuas pausas que invitan al entrevistador a colar una pregunta que él nunca responde porque sigue con su largamente articulada respuesta. Assange, no habla: dicta. Le gusta tener el control.

El adalid del periodismo combativo continúa relatando la persecución de la que ha sido objeto la organización que, con pulso firme, dirige. Un miembro de Wikileaks sufrió una emboscada en un parking de Luxemburgo en 2008. Dos abogados defensores de los derechos humanos que trabajaron con Wikileaks en Kenia fueron asesinados en marzo de 2009.

Y desde el Pentágono no se andan con chiquitas. El pasado 3 de agosto, el portavoz de Defensa estadounidense, Geoff Morrell, comparecía brevemente ante los medios. Solicitaba a Wikileaks que devolviera los documentos filtrados. "Si hacer lo correcto no es suficiente para ellos, entonces miraremos qué alternativas tenemos para obligarles a hacer lo correcto", anunció Morell.

"Fue extremadamente desagradable", dice Assange, "una manera extremadamente extraña de pronunciarse. Hemos llegado a la conclusión de que esa rueda de prensa fue diseñada para preparar posteriores ataques legales".

Assange sabe cultivar los silencios. Habla mirando al horizonte, sus ojos se mueven de izquierda a derecha y de derecha a izquierda mientras busca la palabra precisa. Su voz grave, levemente quebrada, y su querencia por el susurro, más propio de la confidencia que de la entrevista, confiere aún mayor intensidad a sus palabras. Habla tan bajo que conduce al interlocutor a un compromiso de escucha insoslayable. O aguzas el oído, o no te enteras.

Cuenta que la organización ha recibido cien "ataques legales". Dos de cada cinco demandas/querellas acabaron en juicio. Asegura que salieron victoriosos en todos los casos. También destaca los ataques que le han dirigido los medios de comunicación. Se queja de que los medios replican las mentiras que otros deslizan y se retroalimentan ad infinítum manchando su biografía. "Ha habido 15 ataques contra nosotros completamente fabricados de arriba abajo", asevera, "vendidos como filtraciones de gente de dentro de la organización. Se ha llegado a decir que llevo una vida de lujo en Sudáfrica. Nunca he estado en Sudáfrica".

P. ¿Piensa usted que las acusaciones que contra usted pesan en Suecia por acoso sexual están conectadas con todo esto?
R.
No lo sabemos. Prefiero hablar de esto en otro momento, no puedo hablar en mi nombre y en nombre de la organización al mismo tiempo.
Assange es un hombre acosado. Tiene que protegerse. El pasado 27 de septiembre su equipaje fue requisado cuando abandonaba Estocolmo. La hipótesis de que alguien esté intentando vigilar sus pasos o interferir en sus comunicaciones no resulta descabellada. Todas las comunicaciones que realiza por teléfono o mail están encriptadas, es un excelente criptógrafo, tiene un pasado de hacker. Los protocolos de seguridad que debe seguir son estrictos. En algunos lugares, confiesa, debe moverse con guardaespaldas.

Nunca se sabe dónde está, dónde dormirá esta noche, o en qué anda. Su vida nada en los secretos. Se mueve rápido y procura no dejar rastro.

La existencia un tanto nómada no es algo que le resulte ajeno. "Nuestra familia producía teatro profesional y televisión y como resultado, íbamos de gira por el país muy a menudo", recuerda. Assange nació en 1971 en Townsville, ciudad de la costa noroeste australiana. Cuando tenía ocho años, sus padres se separaron. La madre inició una relación con un músico con el que tuvo otro hijo. "Durante una parte de mi adolescencia tuve que lidiar con este hombre del que se sospechaba estaba conectado con el culto de Anne Hamilton-Byrne", cuenta. Una secta en la que algunos miembros convencían a las madres para que ofrecieran a sus hijos recién nacidos a la líder del movimiento. Niños que se convertían en hijos adoptivos de la suma sacerdotisa, que ordenaba teñirles a todos el pelo de rubio y a los que se suministraban todo tipo de drogas, incluidas ceremonias de iniciación al LSD cuando apenas eran adolescentes.

Llegó un momento en que no quedó otra salida que huir. Huir de las garras de aquel hombre. Assange, su hermanastro y su madre estuvieron tres meses cambiando constantemente de domicilio. Vivir a la fuga.

Secretos y fugas. Dos conceptos que gobiernan la vida de Julian Assange. Leaks significa fuga. Y también fuga de información, filtración.

Por aquellos años difíciles nació su fascinación por los ordenadores. Su pericia, sus dotes como programador, le convirtieron en un notable hacker. Su nombre de guerra: Mendax. Allí comenzó su lucha: la información está para ser compartida.

Como hacker, llegó a penetrar en los sistemas de la compañía telefónica canadiense Nortel, motivo por el cual llegó a ser encausado. El juez acabó sentenciando que detrás de su intentona se escondía el simple placer de ser capaz de penetrar en sistemas ajenos. Tuvo que pagar una pequeña multa. "Yo fui un activista", asume. "La investigación de la que fui objeto se acabó cuando yo tenía 20 años; aunque el proceso durara seis años más, hasta 1997. Ahora hay muchos intentos de llamarme hacker, basados en mis actividades como hacker de hace veinte años, para devaluar mi trabajo como periodista. Con ello se pretende además despojarme de las protecciones legales de cualquier periodista; van contra mí personalmente, y contra esta organización. No obstante, es cierto que he sido un activista de la información libre durante mucho tiempo. Esos intereses de adolescente, aunque relativamente poco sofisticados, reflejan la consistencia de mi carácter".

La información libre. Los secretos destapados. La transparencia. Toda la información secreta debe estar a disposición del ciudadano. Varios medios, entre ellos, The New Yorker, le han acusado de venerar la transparencia en todas partes menos en el seno de su organización.

El presupuesto actual de Wikileaks es de un millón de dólares anuales (en torno a 712.000 euros). Desde enero, cuentan con un sistema de donaciones anónimas de modo que no están influidos por los intereses de quienes donan, explica Assange. Durante los cuatro primeros años, el portal se nutrió de las aportaciones de Assange y algunos más. El número total de donantes actual es de 10.000 personas. Ninguna donación sobrepasa los 20.000 euros.

Assange asegura durante la entrevista que ya son 12 personas fijas y que pronto serán 20. El número de colaboradores asciende a 800. Seguidores en Twitter: 150.000.

El portal de Wikileaks se reabrió el viernes tras una larga temporada cerrado. En la página alegaban motivos de mantenimiento para justificar el cierre. Assange explica que se debió a la gran reorganización en la que están inmersos. Un periodista que ha trabajado estrechamente con él sostiene que el portal ha estado cerrado por la rebelión interna que ha sufrido la organización en los últimos meses. Manifiesta que los métodos autoritarios de Assange han disuadido a varios integrantes del equipo. Que algunos de los técnicos han llegado a boicotear internamente la Red para evitar que Assange lo controle todo. Hrafnson, el portavoz islandés, niega cualquier atisbo de rebelión interna.

Otro periodista de una cabecera internacional, que también prefiere ocultar su identidad, dice que, efectivamente, Assange es un tanto autoritario. Pero sostiene que en una organización como Wikileaks, sometida a tanta presión, es normal que haya debate y tensión. Y es lógico, por tanto, que haya un momento en que alguien tenga que tomar una decisión que no guste a todo el mundo. "Hay unos que son más partidarios de la acción que otros", describe.

P. Daniel Domscheit-Berg, su ex portavoz en Alemania, que ha abandonado la organización, dijo a Der Spiegel que usted actuó con él como fiscal, juez y verdugo. Sostiene que usted no tolera las críticas.
R
. Daniel Domscheit-Berg fue suspendido de esta organización por un número de razones serias. Como muchas personas que son suspendidas, elige criticar las decisiones del que les emplea. Creemos que la confianza, la confidencia y actuar con integridad son componentes esenciales de nuestro trabajo. Por ese motivo decidí no criticar a Domscheit-Berg, a pesar de que sus declaraciones no nos han ayudado nada en estos momentos de dificultades.

Daniel Domscheit-Berg coge el teléfono en Berlín. Al oír lo que Assange ha dicho sobre su salida a este periódico, se revuelve, indignado. "En primer lugar, yo no soy su empleado. En esta organización no se paga a nadie. En mi caso, además, yo puse dinero en el proyecto", exclama, notablemente irritado.

El ex portavoz se declara estupefacto por su despido, que se produjo en septiembre. Asegura que al menos cinco personas han abandonado Wikileaks por estar en desacuerdo con los modos de Assange. "La gente no quiere que un dictador esté al frente de una organización tan poderosa, que maneje una información tan sensible. Julian se está comportando como un dictador y yo no trabajo para dictadores, yo lucho contra los dictadores".

El activista alemán, de 32 años, afirma que sus palabras no son fruto de una "vendetta personal". Y señala que Wikileaks ha ido perdiendo algunas de sus señas de identidad. "Yo no sé si el Pentágono estará o no en estos momentos detrás de Julian. Pero el hecho de que pueda estarlo demuestra que se ha cometido el mayor de los errores: Wikileaks nació como una organización en la que estaba involucrada mucha gente de modo que nunca pudieran ir a por una sola persona. La gente debería ser intercambiable, lo importante es el proyecto, es un movimiento. ¿Qué es Wikileaks ahora, una organización o el show de Julian Assange?".

El controvertido fundador de Wikileaks no deja indiferente a nadie. Fascina a unos, irrita a otros. Para unos es el último héroe del periodismo, un hombre que desafía la lógica de un mundo cínico en busca de la máxima transparencia. Para otros, un idealista naif que cree que todo se puede contar, cuando hay cosas que el sentido común indica es mejor no publicar. Por ejemplo, aquellas que pongan en peligro la vida de las personas. De eso le acusan desde varios frentes. De haber revelado la identidad de informantes afganos que ahora son blanco fácil para los talibanes.

P. Su decisión de publicar los nombres de informantes afganos al hacer públicos los papeles de Afganistán levantó polvareda. Bill Keller, director de The New York Times, dijo: "Su decisión de hacer públicos los datos tuvieron consecuencias potenciales que, creo, cualquiera, sea cual sea su visión de la guerra, encontraría lamentables". ¿Considera que cometió algún error, que puso en peligro alguna vida?
R.
Al publicar 76.000 de 90.000 documentos clasificados, hay muchas cosas de las que hablar. Esos documentos revelaron la hora, fecha, lugar y circunstancias de la muerte de cerca de 20.000 personas. Y punto. En los dos meses desde que el material fue publicado, hasta donde se puede determinar hoy, ningún civil afgano ha sido dañado por la publicación de los papeles. Eso no quita para que estos sean temas muy serios e interesantes, y por ese motivo retiramos uno de cada cinco documentos. El hecho de que Bill Keller tenga necesidad de dedicar su tiempo a hablar de este tema, que no está asociado a la muerte de nadie, comparado con los temas que han llevado a la muerte de cerca de 20.000 personas, y la muerte de cientos en los últimos dos meses, es un reflejo de la dificultad que tiene The New York Times para criticar al Ejército en Estados Unidos.
P. Alan Rusbridger, director de The Guardian, nos decía hace unos días con ironía que los medios tradicionales han abandonado el periodismo de investigación porque es caro y no muy sexy. ¿Está de acuerdo?
R
. Sí, lo han abandonado casi por completo, es cierto. El peaje que pagas es caro: te crea enemigos, genera gastos en prevenir ataques judiciales, y se producen ofensivas contra los intereses de los editores. Yo creo que los lectores sí demandan periodismo de investigación, pero el coste por palabra en relación con otras formas de periodismo es alto, especialmente, el periodismo subvencionado por intereses especiales.
P. ¿Pero cree que la mayor parte de los grandes medios de comunicación occidentales están subvencionados por intereses especiales?
R.
Eso no es exactamente lo que yo quería decir. Ese también es un factor. Yo me refería a los miles de millones de dólares que el Ejército de EE UU gasta al año en su comunicación de asuntos oficiales para producir contenido tutelado como vídeos, fotos y notas de prensa que al final son historias gratis para que los periodistas les pongan la firma. Y similares contenidos tutelados producidos por empresas y Gobiernos. En ese sentido, los periódicos y las televisiones se convierten en seleccionadores de contenidos tutelados.
P. ¿Cree usted que esto va a cambiar? ¿Cree que la revolución digital e iniciativas como Wikileaks traerán periodismo independiente?
R.
Podemos ir en las dos direcciones. Puede que lleguemos a un sistema en que haya una mayor fiscalización y acuerdos internacionales para suprimir la libertad de prensa o puede que vayamos a un nuevo estándar en que la gente espere y demande material que exponga más a los poderes; y un entorno comercial en que este tipo de exposición sea rentable; y un entorno legal en que esto esté protegido.
P. ¿Es usted optimista al respecto?
R.
Estamos en el cruce de caminos entre esos dos futuros. Por eso es tan importante y tan interesante estar involucrado en esto. Con nuestras acciones de ahora determinamos el destino del entorno mediático internacional de los próximos años.

Assange se muestra como un entrevistado rebelde. Resulta muy difícil conseguir colar una pregunta en medio de sus pausados discursos. Eso sí, muchas de las cosas que dice son sustanciosas. Si no, véase su reflexión sobre lo que le ha supuesto su experiencia en Wikileaks:

"Cada persona tiene una trayectoria única en la vida, pero, en los últimos tres años y medio, yo he tenido una experiencia realmente única. He leído más documentos filtrados, posiblemente, que ninguna otra persona en la tierra. De muy distintos temas. Igual hay gente que ha leído muchos, pero tal vez no de tantas y tan distintas organizaciones a lo largo de mundo. He obtenido más filtraciones internas que ninguna otra persona y he dirigido una organización que ha recibido muchos ataques de organizaciones poderosas, de secretos y neuróticos cultos. Antes de estar metido en esto, creí que sabía bastante de cómo funciona el mundo, he hecho cosas significativas e importantes antes que esto. Pero nada me preparó para la realidad con la que me he encontrado. Mi perspectiva ha cambiado mucho".

P. ¿Y qué ha visto?
R.
No sé si es posible comunicar lo que he aprendido. Hay dos cosas que me vienen a la mente. La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros, por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. El poder económico permite a oportunistas en cualquier sociedad conectada al sistema financiero global extraer riqueza robada con un comportamiento inmoral para llevarla a destinos lejanos o a oscuros y opacos vehículos financieros difíciles de atrapar. En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder.
P. ¿Cómo...?
R.
Y la segunda cosa que he visto, que opera en combinación y en oposición a esta, es que hay un enorme y creciente Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el mundo, principalmente basado en Estados Unidos. Cualquier Estado, si quiere sobrevivir, tiene que inscribirse con uno de los tres proveedores de inteligencia y sistemas armados. Los proveedores son el Imperio occidental, Rusia, antiguo Imperio soviético, y China, que aún no es un imperio, pero empieza a moverse en esa dirección. El Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el Imperio occidental tiene su centro de gravedad en Estados Unidos, pero es una red de tutelaje que existe en todos los países occidentales y conecta a todos los países occidentales. En EE UU, a pesar del colapso financiero, su poder económico ha crecido: su porción de recursos económicos ha crecido entre 250% y 300% desde los noventa. Para dar un ejemplo concreto, y en este caso cito a Dana Priest -dos veces ganadora del Pulitzer-, de The Washington Post, hay 817.000 personas trabajando en labores de seguridad top secret.

P. ¿Y esas estructuras velan fundamentalmente por salvar al capitalismo?
R.
Las grandes corporaciones han penetrado tanto ese Estado de seguridad opaco y el sistema político que se están llevando todo el valor añadido por los contribuyentes.

Assange afirma que en Estados Unidos hay ahora una tensión entre el sistema nacional de seguridad paralelo y lo que denomina anarcocapitalismo, es decir, las grandes empresas. Compara el Estado de seguridad paralelo norteamericano con el que construyó Putin para dominar a los oligarcas.

Para terminar, Assange, que no deja títere sin cabeza, reserva su traca final para los complacientes medios de comunicación. "Los medios de comunicación internacionales son un desastre. Estamos en una buena posición para verlo porque nos llega material política e históricamente significativo, lo liberamos, y vemos cuántos medios se hacen eco y con qué rigor. Podemos ver también los esfuerzos para suprimir la información que damos. Mi conclusión es que el entorno de los medios internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno".

Se acaba la entrevista. Assange se levanta y muta. Se convierte en otra persona. Se desprende de un plumazo de toda su intensidad y gravedad. Se vuelve ligero, encantador, sonríe. Rejuvenece. Lo último que dice, una vez apagada la grabadora. "No creas a nadie. No creas a nadie. No creas a nadie. Te estarán mintiendo.

Ver otros enlaces de El País:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/mayor/filtracion/historia/deja/descubierto/secretos/politica/exterior/EE/UU/elpepuint/20101128elpepuint_25/Tes http://www.elpais.com/global/
http://www.elpais.com/videos/internacional/Javier/Moreno/Garantizar/seguridad/fuentes/fundamental/elpepuint/20101128elpepuint_1/Ves/ http://www.elpais.com/articulo/internacional/Inquietud/personalidad/modo/trabajo/Kirchner/elpepuint/20101129elpepuint_13/Tes http://www.elpais.com/articulo/internacional/Wikileaks/acaba/diplomacia/clasica/elpepuint/20101129elpepuint_41/Tes

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=7439