domingo, 8 de enero de 2012

Chávez y Correa: amenaza para la libertad de prensa en América Latina


Uno de los instrumentos más eficaces para proteger la libertad de expresión en América Latina está en peligro. Se trata de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, que depende de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La oficina, dirigida por la exmagistrada colombiana Catalina Botero, está en la mira de algunos gobiernos de la región, encabezados por Hugo Chávez, de Venezuela y por Rafael Correa, de Ecuador.

Chávez y Correa promueven un proyecto que, si se aprueba, debilitaría a la Relatoría y la dejaría sin dientes para cumplir su función. La fecha clave será el próximo 25 de enero cuando, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, los representantes de los países miembros acogerán o descartarán el texto.

La Relatoría ha sido muy activa en los últimos años. Fue la última de las siete relatorías de la CIDH en crearse –en 1997– y ha publicado informes extensos y descarnados sobre las amenazas que se ciernen sobre la libertad de prensa en la región. Bajo la dirección de Botero ha conseguido recursos financieros no solo en América Latina sino en la Unión Europea, para pagar los gastos de funcionamiento. La oficina se ha convertido en la puerta que tocan los periodistas del continente que ven en peligro su libertad.

El lío es que, por sus actitudes críticas, el despacho se ha granjeado la enemistad de Hugo Chávez y, especialmente, de Rafael Correa. Es comprensible: mientras que la Relatoría busca que se eliminen como delito la injuria y la calumnia contra los funcionarios públicos –porque se trata de personas expuestas a un mayor escrutinio de la sociedad– Chávez ha clausurado numerosas emisoras de radio y canales de televisión. Y Correa, por su parte, ha llegado al extremo de demandar por varios millones de dólares al diario El Universo, de Guayaquil, que pese a ser el de más circulación en Ecuador podría irse a la quiebra si en los próximos días se confirma el fallo de julio pasado que señala que la honra del jefe de Estado fue afectada por un artículo del periodista Emilio Palacio, que debió exiliarse en Estados Unidos.

El caso es que, molestos con la Relatoría y la CIDH, un grupo de países miembros de la OEA, encabezados por Ecuador y Venezuela, crearon a finales de julio un Grupo de Trabajo para analizar el futuro de la Comisión que a mediados de diciembre, minutos antes de salir de vacaciones, hizo una serie de recomendaciones que deben ser consideradas por el Consejo Permanente de Embajadores de la OEA. En opinión de los defensores de derechos humanos, el problema es que, si se acogen esas iniciativas, la libertad de prensa se vería seriamente desprotegida.

¿Por qué? La idea del Grupo de Trabajo es, en primer término, que la Relatoría no publique por separado su informe anual, últimamente de unas 400 páginas, sino que lo haga con las demás relatorías y con una extensión semejante, lo cual opacaría su visibilidad y debilitaría su impacto. En segundo lugar, se pretende que la Relatoría no pueda buscar financiación en otros lugares sino que reciba la misma cantidad de dinero que las demás, lo cual limitaría su capacidad de acción. Y, finalmente, se quiere que los integrantes de esa dependencia se ajusten a un ‘código de conducta’, lo que equivaldría a que en ciertos momentos no puedan emitir siquiera un comunicado. “En ese sentido, sería bueno que el 25 de enero los países que son más receptivos a la causa de la libertad de expresión dejen claro que las recomendaciones deben interpretarse de manera constructiva y no hacia el debilitamiento de la Relatoría”, le dijo a SEMANA el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco.

Pero, ¿lo harán? No está claro. Colombia, que es uno de los pocos Estados miembros de la OEA que le dan fondos adicionales a la CIDH, dice que las recomendaciones del Grupo de Trabajo “son menos drásticas de lo que se había propuesto inicialmente”, según el embajador ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, quien asegura que el país “respalda totalmente la libertad de los medios”. Y Brasil, un auténtico peso pesado de la región, ha guardado silencio, pues se ha sentido ofendido por ciertos pronunciamientos del sistema de protección a los derechos humanos del hemisferio, al que también pertenece la Corte Interamericana que sesiona en San José, Costa Rica. Argentina tampoco ha dicho ni ‘mú’, menos aún cuando la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, anda de bronca con los dos grandes diarios bonaerenses, Clarín y La Nación.

La andanada más reciente de Rafael Correa contra la Relatoría tuvo lugar el pasado 2 de diciembre, en la cumbre inaugural de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), dirigida por el presidente venezolano Hugo Chávez, que ejercía de anfitrión. En ese momento, Correa se fue lanza en ristre contra la OEA, contra el sistema regional de protección de los derechos humanos y sobre todo contra la Relatoría.

También la emprendió contra lo que denominó “los poderes fácticos” de la prensa ecuatoriana y lanzó dardos envenenados contra la Relatoría. En este aparte puso un video con una serie de polémicas declaraciones de algunos periodistas contra su presidencia. En él quedaba constancia, por ejemplo, de que Emilio Palacio, quien fuera jefe de opinión de El Universo de Guayaquil, lo ha llamado “aspirante a tirano”. Asimismo, aparecía el periodista Caros Vera, que lo trata en tono burlón y enseguida lo califica de “farsante” y de “neonazi”.

Y respecto de la organización, fue clarísimo en su apuesta: “Necesitamos un nuevo sistema interamericano, porque la OEA ha sido capturada por una visión norteamericana que la vuelve ineficiente y poco confiable”. Después, señaló lo que a su juicio es una incongruencia: que mientras la CIDH funciona en Washington, Estados Unidos no acata sus pronunciamientos. “Estados Unidos financia unos organismos para que nos controle desde allá. ¿Hasta cuándo tanta burla?”, preguntó, para inmediatamente criticar lo que bautizó, en alusión a las ONG, como el ‘oenegismo’.

Es posible que Correa logre algunos apoyos para sus polémicas posiciones. Pero la CIDH, con todo y sus falencias, ha servido de foro para aclarar la suerte de miles de desaparecidos durante las dictaduras militares de Argentina y Chile, y les ha puesto el micrófono a personas que no podían hablar en sus países. Y en cuanto a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, el presidente ecuatoriano debería considerar lo que alguna vez manifestó Thomas Jefferson cuando afirmó que “entre un Estado sin prensa y con gobierno y uno con prensa y sin gobierno, prefiero lo segundo”.

Publicado por la Revista Semana - Enero 7 de 2012.
http://www.semana.com/nacion/matar-mensajero/170030-3.aspx

jueves, 5 de enero de 2012

América Latina, el peor escenario para la prensa

La capilla ardiente de una periodista mexicana asesinada
La capilla ardiente de la periodista mexicana Ana María Marcela Yarce, asesinada junto a su colega Rocío González Trapaga, el 2 de febrero de 2011 en Ciudad de México

La región de América Latina fue en 2011 la región más peligrosa del mundo para la integridad de los periodistas, en especial México, según un informe de la entidad International Press Institute (IPI), que enumeró 103 profesionales de prensa muertos en el año.

"Con 36 periodistas asesinados, América Latina es la región del mundo más letal para los periodistas en 2011", precisó la entidad. México es el país donde los periodistas corren más riesgos, con 10 reporteros muertos en 2011, por delante de Irak, que contó nueve víctimas.

En este escenario, Honduras registró en 2011 el asesinato de seis periodistas, y Brasil contó cinco víctimas.

Los 103 periodistas muertos en 2011 constituyen el segundo mayor saldo desde 2009, cuando fueron abatidos 110 profesionales de prensa.

"Los números están empeorando. En 2002, la lista del IPI donde se habían asesinado periodistas tenía 19 países. En 2011, ese número pasó a 40, más que en cualquier otro año de la última década", informó la entidad.

La región de Oriente Medio fue la segunda más peligrosa del mundo en 2011, con 21 periodistas muertos, en su mayoría relacionados con los "acontecimientos en el mundo árabe". "Los periodistas que cubrieron las sublevaciones populares han sido los más vulnerables", apuntó el IPI.

En Asia, 17 periodistas perdieron la vida, donde Pakistán (6 profesionales asesinados) y Filipinas (con 4) aparecen como los más peligrosos para la tarea de la prensa.

"Lamentablemente, la probabilidad de ver a los responsables por estas muertes siendo llevados a la justicia, es próxima de cero", deploró el IPI.

Además de periodistas ejecutados, el IPI incluye en su lista a periodistas muertos en desastres naturales, accidentes o atentados mientras se encontraban realizado la cobertura.

En otro conteo sobre 2011, la entidad Reporteros sin Fronteros contó 66 periodistas muertos.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Una nación de 'vidiotas'

Uno de los programas más vistos de la TV en los Estados Unidos es El Show de David Letterman, quien aquí conversa con la actriz Eva Longoria, de Amas de Casa Desesperadas. El famoso entrevistador suele ser blanco de encendidas controversias y protestas por su banalidad y muchas veces por irrespeto a sus invitados. Aqui formula preguntas salidas de tono a su entrevistada, quien hace alarde de sus atributos físicos.

NUEVA YORK, 8 de noviembre de 2011.  El pasado medio siglo ha sido la era de los medios masivos electrónicos. La televisión reformuló la sociedad en cada rincón del mundo. Ahora, una explosión de nuevos dispositivos mediáticos se suma al televisor: DVD, computadoras, consolas de juegos, teléfonos inteligentes y más. Cada vez hay más evidencia que sugiere que esta proliferación de medios tiene infinidad de efectos negativos.

Estados Unidos lideró el mundo en la era de la televisión, y las implicaciones se pueden ver más directamente en la prolongada relación amorosa de Estados Unidos con lo que Harlan Ellison memorablemente llamó "la teta de cristal". En 1950, menos del 8 por ciento de los hogares estadounidenses tenía un televisor; para 1960, el porcentaje había pasado a ser del 90 por ciento. Ese nivel de penetración en otros lugares se demoró muchas más décadas, y los países más pobres todavía no han alcanzado esa cifra.

Como era de esperarse, los norteamericanos se convirtieron en los mayores telespectadores del mundo, lo cual probablemente siga siendo válido hoy en día, aunque los datos son un tanto imprecisos e incompletos. La mejor evidencia sugiere que los norteamericanos miran más de cinco horas por día de televisión en promedio -un número sorprendente, dado que se pasan varias horas más frente a otros dispositivos que transmiten video-. Otros países registran muchas menos horas frente a la pantalla. En Escandinavia, por ejemplo, el tiempo que la gente pasa mirando televisión es aproximadamente la mitad que el promedio en Estados Unidos.

Las consecuencias para la sociedad estadounidense son profundas, perturbadoras y una advertencia para el mundo -aunque probablemente llegue demasiado tarde como para ser tenida en cuenta-. Primero, mirar mucha televisión reporta escaso placer. Muchas encuestas demuestran que es casi como una adicción que ofrece un beneficio a corto plazo que conduce a una infelicidad y a un remordimiento de largo aliento. Estos espectadores dicen que preferirían mirar menos televisión de la que miran.

Es más, mirar mucha televisión contribuyó a la fragmentación social. El tiempo que se solía pasar en grupo en la comunidad hoy se pasa en soledad frente a una pantalla. Robert Putman, el prominente especialista en la decadente sensación de comunidad en Estados Unidos, descubrió que mirar televisión es la explicación central de la merma del "capital social", la confianza que une a las comunidades. Por supuesto, hay muchos otros factores en juego, pero la atomización social generada por la televisión no debería subestimarse.

Por cierto, mirar mucha televisión es malo para la salud física y para la salud mental. Los norteamericanos van a la cabeza del mundo en materia de obesidad -aproximadamente las dos terceras partes de la población estadounidense hoy tiene sobrepeso-. Una vez más, muchos factores están detrás de esta situación, inclusive una dieta de alimentos fritos baratos y poco saludables, pero el tiempo sedentario que se pasa frente al televisor también es una influencia importante.

Al mismo tiempo, lo que sucede mentalmente es tan importante como lo que sucede físicamente. La televisión y los medios relacionados fueron los grandes proveedores y transmisores de la propaganda corporativa y política en la sociedad.

La televisión de Estados Unidos está casi en su totalidad en manos privadas, y los dueños generan un buen porcentaje de su dinero a través de una publicidad implacable. Las campañas publicitarias efectivas, que apelan a deseos inconscientes -normalmente relacionados con la comida, el sexo y la condición social- crean ansias de productos y compras que tienen muy poco valor real para los consumidores o para la sociedad.

Lo mismo, obviamente, le sucedió a la política. Los políticos estadounidenses hoy son marcas, empaquetadas como cereal para el desayuno. Cualquiera -y cualquier idea- se puede vender con una cinta brillante y un 'jingle' pegadizo.

Todos los caminos al poder en Estados Unidos pasan por la televisión, y todo el acceso a la televisión depende del dinero en grande. Esta lógica simple puso a la política estadounidense en manos de los ricos como nunca antes.

Hasta la guerra puede mostrarse como un producto nuevo. La administración Bush promovió las premisas de la guerra de Irak -las armas de destrucción masiva inexistentes de Saddam Hussein- con el estilo familiar, colorido, ágil y lleno de gráfica de la publicidad televisiva. Luego la guerra en sí comenzó con el llamado bombardeo de la "sorpresa y conmoción" de Bagdad -un espectáculo en vivo hecho para la televisión y destinado a asegurar altos niveles de audiencia para la invasión liderada por Estados Unidos-.

Muchos neurocientíficos creen que los efectos que tiene mirar televisión en la salud mental podrían ser aún más profundos que una adicción, que el consumismo, que la pérdida de confianza social y que la propaganda política. Quizá la televisión esté volviendo a cablear los cerebros de los telespectadores asiduos y afectando sus capacidades cognitivas. La Academia de Pediatría de Estados Unidos advirtió recientemente que es peligroso que los niños miren televisión porque puede dañar su desarrollo cerebral, e instó a los padres a mantener a los niños de menos de dos años lejos de la televisión y de medios similares.

Una encuesta reciente en Estados Unidos, de la organización Common Sense Media, revela una paradoja que, no obstante, resulta perfectamente entendible. Los niños en hogares estadounidenses pobres hoy no sólo miran más televisión que los niños de hogares adinerados, sino que también es más probable que tengan un televisor en su cuarto. Cuando el consumo de una mercancía cae conforme aumenta el ingreso, los economistas lo llaman un bien "inferior".

Sin duda, los medios masivos pueden ser útiles como proveedores de información, educación, entretenimiento y hasta conciencia política. Pero un exceso de ellos nos está enfrentando a peligros que es preciso evitar.

Cuando menos, podemos minimizar esos peligros. Entre las estrategias exitosas a nivel mundial están los límites a la publicidad televisiva, especialmente dirigida a los niños; los canales de televisión públicos y no comerciales, como la BBC; y el tiempo de televisión gratuito (pero limitado) para las campañas políticas.

Por supuesto, la mejor defensa es el propio autocontrol. Todos podemos dejar la televisión apagada más horas por día y pasar ese tiempo leyendo, hablando con los demás y reconstruyendo la base de la salud personal y la confianza social.

Por Jeffrey D. Sachs, Profesor de Economía y director del Earth Institute, en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Copyright: Project Syndicate, 2011.
www.project-syndicate.org

miércoles, 1 de junio de 2011

¿Acaba internet con la TV por cable?

Por primera vez, las suscripciones de televisión por cable en EE.UU. sufrieron una caída. Era agosto de 2010 y los especialistas empezaban a hablar del fin de la televisión tal y como la conocíamos hasta ese momento.

La crisis económica impactó en las familias, que decidieron sacrificar -entre otras cosas-, las suscripciones al cable.

Aunque algunos analistas dijeron que en realidad la causa era el incremento de los servicios a la carta (on demand, en inglés) y de formas de transmisión alternativas (OTT, por las siglas en inglés de over the top).

¿Están los nuevos servicios, vinculados a internet, dañando mortalmente a la televisión tradicional y, sobre todo, a los operadores de cable?

No está claro. Nielsen, compañía dedicada a estudiar el mercado de medios, da cuenta de una caída en el número de aparatos de TV en EE.UU.; aunque una caída muy leve: la penetración bajó de 98,9% a 96,7%. También han bajado las ventas de DVD, mientras se incrementó el mercado del alquiler vía postal, como el que presta la compañía Netflix en EE.UU. (que también ofrece a sus clientes la posibilidad de ver algunas películas vía web).

Sin embargo, otra compañía que analiza el mercado de comunicación y tecnología, IMS Research, predice que las suscripciones al cable en ese país van a crecer en 7,8 millones entre 2010 y 2015.

Pero están todas las opciones de OTT, entre las que no pueden dejar de mencionarse las descargas ilegales.

Los gigantes tecnológicos Google y Apple han lanzado sus propios servicios de OTT, que permiten a los usuarios ver video de internet en sus aparatos de TV.

Cada vez más gente ve más video en línea. Pero también se consume cada vez más televisión. Entonces, ¿cuál es el futuro?

Palabra de especialistas

Neil Gaydon, gerente general de Pace, compañía que fabrica dispositivos decodificadores (set-top boxes, en inglés) para algunos de los más grandes operadores de TV por cable y satelital del mundo, dice que las cifras de la primera mitad del año, que muestran un repunte en las suscripciones de televisión paga en EE.UU., demuestran que esa industria está en buena forma.

Más aún, cree que Apple TV y Google TV no están siendo exitosos, porque el esquema de OTT "no tiene todavía un modelo de negocios que muestre cómo va a generar dinero".

Aunque reconoce que este tipo de iniciativas han sonado la alarma de los operadores de cable para que empiecen a ofrecer servicios híbridos (TV más internet).

"Los set-top boxes van a convertirse en un portal de acceso a diferentes medios", dice.

"Si uno se imagina el hogar del futuro tiene que haber algo como un distribuidor, un portal, un aparato de algún tipo- desde el que utilizar varios servicios".

A la carta

No todos creen que los set-top boxes sobrevivirán.

Suranga Chandratillake, fundador del buscador y agregador de video en línea blinkx, considera que "todos los dispositivos tendrán conexión a internet por defecto, ese es ya el caso".

"Creo que en esta instancia los set-top boxes son un negocio temporal", sentencia.

Sin embargo, Chandratillake no prevé el fin de la TV tradicional.

"Creo que ese aparato va a seguir existiendo, creo que seguiremos teniendo dispositivos con grandes pantallas, los llamemos tele o no".

"Y aunque la oferta lineal seguirá siendo popular creo que veremos un gran crecimiento de los servicios a la carta. No sé en qué medida estas dos son mutuamente excluyentes".

"Creo que hay ciertos aspectos de la TV lineal que seguirán con nosotros. Todos veremos la final de la Copa del Mundo al mismo tiempo".
La hora deportiva

Christopher Schouten, de la empresa Irdeto, que desarrolla software para TV digital, está de acuerdo con Chandratillake.

"Creo que hay cierto tipo de contenido que siempre será mejor ofrecer en forma lineal; definitivamente los eventos deportivos".

"Una nueva categoría de este tipo son los reality shows. La gente prefiere ver un programa en que compiten cantantes en vivo, mientras tiene lugar, no después".

Aunque Schouten reconoce que aunque la mayoría de los consumidores podrían ser considerados "tradicionalistas de la TV" -gente que es feliz con su suscripción de cable o televisión satelital-, advierte que las cosas están cambiando.

"Estamos viendo surgir grupos que tienen un interés pasajero en el contenido de los medios, pero que cuando quieren algo piden que sea exactamente eso y a la carta", dice.

"Y también están los consumidores más duros, intensos, que quieren que el contenido sea a la carta, flexible, personal y portátil".

"Para el usuario avanzado la competencia se da entre tres actores: TV paga, OTT y piratería", según Schouten.

"Cuando nosotros, como industria, le ofrecemos a los consumidores una opción legítima que satisface sus necesidades, muchos de ellos van a pagar por usarla. Darle a la gente lo que quiere es siempre la mejor forma de que se comporten de manera distinta".

Todo indicaría, pues, que el futuro será híbrido.

"Todavía hay muchísima gente que llega a casa y enciende la tele para ver los mismos programas a la misma hora. Mucha gente organiza todavía su vida hogareña en torno a eso", dice Paul O'Donovan, de la firma especialista en estudios acerca del mercado tecnológico, Gartner.

"El mercado de la TV paga, con muchísimos canales, va a cambiar. De una oferta que puede ser de 300 canales la mayoría de la gente ve unos siete".

"Yo creo que el futuro tiene que ver más con video a la carta, ver el contenido cuando uno quiere verlo", predice O'Donovan.

Publicado por la Revista Semana

http://www.semana.com/vida-moderna/puede-internet-matar-tv/157744-3.aspx

viernes, 25 de marzo de 2011

Se ha ido la primera Dama de la TV

Ha fallecido en Bogotá doña Gloria Valencia de Castaño.

lunes, 7 de febrero de 2011

Despedida Carmen Aristegui

La reconocida periodista mexicana Carmen Aristegui fue despedida del programa radial y de televisión MVS Noticias luego de conducir un segmento sobre las denuncias y acusaciones de varios políticos que afirman que el presidente de México Felipe Calderón tiene problemas de alcoholismo.

Aunque la comunicadora jamás acusó al mandatario de ser alcohólico, sí realizó un llamado a la presidencia para que abordara el tema con mucha seriedad e incluso pidió una respuesta oficial sobre ese asunto luego de que, en pleno congreso mexicano, un grupo de diputados pusiera una manta con la imagen del presidente Calderón con la frase: ¿Tú dejarías que un borracho manejara tu auto? ¿Verdad que no? ¿Por qué dejas que maneje tu país?”.

Estas fueron las palabras de la periodista: “No es la primera vez que se habla de este tema, de un presunto alcoholismo de Felipe Calderón. Si usted es usuario de las redes sociales, por ejemplo, pues en ese circuito de comunicación de la sociedad mexicana es frecuente ver expresiones que aluden a esa circunstancia que no podemos corroborar. Debería realmente la propia presidencia de la República dar una respuesta clara, nítida, formal al respecto. No hay nada de ofensivo, me parece, cuando alguien, si es que fuera el caso, atravesara por un problema de esta naturaleza. El alcoholismo, que es un fenómeno de salud muy estudiado muy conocido, requiere tratamiento".

Según el diario mexicano La Jornada, MVS Noticias mandó un comunicado en el que se elabora que la salida de Aristegui se debió a que "transgredió el código de ética de la empresa", por lo que se decidió terminar la relación laboral.

La productora del noticiero Kirén Miret, confirmó la noticia a través de Twitter y afirmó que "Carmen Aristegui sale del aire en MVS. Supongo que lo explicará cuando lo considere pertinente".

Por su lado, Javier Solórzano, inseparable amigo y compañero de Aristegui declaró en Twitter: “Creo que hoy la libertad de expresión es determinada por los concesionarios de los medios, presionados por el gobierno. #Aristegui habló a su manera abiertamente sobre un tema privado de un personaje público. Fue su decisión”.

A continuación el video del programam que le significó la salida a la periodista. Los cuestionamientos de Aristegui empiezan en el minuto 6:30.

http://www.youtube.com/watch?v=1Y4FvlDuWfI

lunes, 6 de diciembre de 2010

"Gracias por las filtraciones, WikiLeaks": Samper

Al momento de ser publicada esta entrada, diversas y hasta encontradas son las reacciones del mundo frente a los escándalos políticos desatados por las denuncias del portal WikiLeaks. El siguiente es el punto de vista del periodista colombiano Daniel Samper Pizano al respecto, de acuerdo con la publicación hecha por El Tiempo en su sección editorial el sábado 4 de diciembre de 2010 bajo el título Gracias por las filtraciones, WikiLeaks:

El caso de un camarógrafo muerto desnuda abusos de EE. UU. y la hipocresía de muchos gobernantes. Es explicable que Washington considere más grave revelar los documentos secretos de la guerra contra Irak que la propia guerra ilegal. Y es porque las publicaciones de WikiLeaks destapan la hipocresía de los gobiernos y ofrecen estremecedora imagen del músculo imperial. Un caso elocuente es el de José Couso, camarógrafo español muerto en Bagdad el 8 de abril del 2003. Couso se alojaba con docenas de periodistas en el Hotel Palestina, cuando un tanque del Ejército estadounidense disparó contra el piso 15 y dio muerte a Couso y a un reportero urcraniano. La familia del periodista de Tele5 demandó el caso ante los tribunales españoles, que, basados en leyes internacionales, identificaron y acusaron por el crimen de guerra a tres militares gringos. Desde entonces, el proceso sufre inexplicables retrasos. En julio lo reactivó por fin el Tribunal Supremo y se pidió a Interpol la captura de los acusados. Interpol no ha movido un dedo.

WikiLeaks destapa ahora el pastel que intenta garantizar la impunidad de los autores del atroz ataque. Los documentos revelan la prepotencia y la doble moral del Departamento de Estado, muestran cómo mienten los gobernantes y desnuda a los funcionarios que se doblegan ante las presiones de países más fuertes. Una estela de mensajes cuenta de qué modo ciertas autoridades españolas -el Fiscal General, el jefe de la Audiencia Nacional y algunos ministros- se dedicaron, presionados, a estorbar en secreto el desarrollo del proceso, mientras en público hacían declaraciones altisonantes en memoria del periodista muerto y anunciaban que se haría justicia.

Es casi imposible hacer justicia en estos casos. El embajador de EE. UU. señaló a sus jefes el 21-10-2005 que "los ministros españoles están trabajando para que no prosperen las órdenes de detención" y aseguró que el titular de Justicia "pondrá todo su empeño en cuestionar la decisión del juez". El Fiscal llega al extremo de aconsejar a la embajada algunos trucos para estorbar el proceso, y el embajador de Bush, un banquero cubano-norteamericano, osó enviar un arrogante mensaje al gobierno español: "Se me está acabando la paciencia".

Cuando el ciudadano se entera de lo que ocurría entre telones en el caso Couso admira el coraje del órgano judicial español, que siguió adelante a pesar de la injerencia de Washington y de los funcionarios locales que, de manera vergonzosa, doblaron la rodilla ante el embajador impaciente. Aprende uno, entonces, aplicadas a un episodio concreto, varias lecciones fundamentales. Primera: que el supuesto respeto por las instituciones españolas que el embajador declaraba en público contradecía cínicamente sus maquinaciones secretas. Segunda: que la cacareada independencia del Gobierno era mera demagogia, pues en privado ayudaba a los intereses del Ejército gringo (esta actitud se demostró también respecto a los vuelos en territorio español de aviones norteamericanos con prisioneros ilegales). Tercera: que solo una judicatura independiente es garantía frente a las presiones políticas (Colombia lo ha experimentado en los últimos años). Y cuarta, que los verdaderos dueños de los secretos que divulga la prensa no son ni los gobiernos ni los periodistas, sino los ciudadanos. A ellos deben rendir cuentas desde el Presidente hasta el portero de la embajada.

Si estas cosas suceden en España, país tradicionalmente arisco frente a Estados Unidos, y cuyo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, se negó a rendir honores al pabellón estadounidense, ¿se imaginan cómo abusarán, presionarán e intervendrán en el virreinato de Colombia los delegados gringos?

Atentados ecológicos

Se cocinan dos graves atentados contra el medio ambiente. En Santander, la firma canadiense Greystar promueve un irracional proyecto minero en el páramo de Santurbán que contaminaría las fuentes de agua de más de 2 millones de personas. Y en el Huila, la española Emgesa amenaza la región de El Quimbo con una absurda ampliación de beneficios que le concedió el Gobierno Nacional.

Afortunadamente, la ciudadanía reaccionó y está defendiendo sus derechos.

domingo, 28 de noviembre de 2010

El periodista que hace temblar al Pentágono

El Pentágono ha desplegado un equipo de 120 personas para frenar sus filtraciones. Suecia, el país al que acudió a refugiarse, le ha negado el permiso de residencia. El hombre que destapa los documentos silenciados, el enemigo de las verdades oficiales, volvió a asestar ayer sábado 27 de noviembre un nuevo golpe al revelar nuevos documentos secretos que comprometen la política exterior de los Estados Unidos. Se llama Julian Assange. Tiene 39 años. Concedió recientemente a El País de Madrid una cita secreta en Londres. http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Cita/secreta/hombre/hace/temblar/Pentagono/elpepusocdmg/20101024elpdmgrep_1/Tes
Julian Assange vive en un universo de secretos. Secretos eran los 400.000 documentos sobre la guerra de Irak que liberó ayer. Secretos son los 30 envíos que cada día recibe el portal que dirige, inagotable fuente de denuncia a escala planetaria. Secretas procuran ser sus comunicaciones, sus entradas y salidas. Su organización también vive envuelta en el más absoluto de los secretos.

Secreta por tanto tenía que ser la cita con el hombre que se ha convertido en serio enemigo del todopoderoso Pentágono. El hombre que fundó en diciembre de 2006 un sitio web también es la pesadilla de grandes bancos, multinacionales y gobiernos. Ciento veinte personas, pertenecientes al llamado gabinete de crisis Wikileaks, trabajan en los alrededores del Pentágono para contrarrestar los efectos de las filtraciones del combativo portal.

Pregunta: Leí un titular que ponía en su boca la frase: "Soy un periodista activista". ¿Lo es?
Respuesta:
Yo soy un editor. Y como editor, también dirijo, y soy portavoz de mi, nuestra, publicación. He estado involucrado en periodismo desde que tenía 25 años, cuando cofirmé el libro Underground, y actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista.
P. ¿Por qué?
R.
Por los abusos del periodismo.
P. ¿A qué abusos se refiere?
R
. El mayor abuso es la guerra contada por los periodistas. Periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales.

Assange y los suyos publicaron ayer la que es considerada la mayor filtración de documentos secretos en la historia del Ejército de EEUU, los papeles de Irak. En abril liberaron los papeles de Afganistán, 77.000 documentos desclasificados que destapaban la muerte de cerca de 20.000 afganos. Denunciaron ejecuciones extrajudiciales en Kenia y se llevaron por ello un premio de Amnistía Internacional. También pusieron en jaque al mayor banco islandés, The New Kaupthing, destapando un documento oficial que evidenciaba la irresponsable gestión de sus administradores, que meses después sufrieron penas de cárcel. Y sacaron a la luz manuales secretos de la Iglesia de la cienciología.

Secretos. También está llena de secretos la investigación de la que está siendo objeto Assange. Dos chicas le denunciaron en una misma semana de finales de agosto por acoso sexual en Suecia. El lunes se conocía que el país escandinavo, al que había acudido a protegerse dado su régimen garantista para la prensa, le ha denegado el permiso de residencia. Assange nos dice que está pensando instalarse en algún sitio de Sudamérica.

Cita amarrada, hora concreta, lugar secreto. El lunes, en Londres, a las 12.00. Así de escueta es la información del mensaje que nos entra en el móvil y que anuncia que por fin podremos hablar con el hombre que ha estado y está en el ojo del huracán informativo.

El verano de Assange ha sido fino. Esta entrevista fue solicitada por primera vez el 19 de julio pasado. El propio Assange respondía tres días más tarde, el 22, emoticono incluido: "Sorry. no time for a few weeks" (lo siento, sin tiempo por unas cuantas semanas); emoticono de pena.

La noche previa al encuentro recibimos un mensaje con la dirección de un restaurante al norte de Londres. Allí nos recibe a las 12.00 en punto la persona que le lleva las relaciones con la prensa. Nos conduce a un callejón y nos sube a unas oficinas. Un retrato de Nelson Mandela preside esta sala con largas mesas rectangulares de trabajo y paredes en tonos verde claro.

Julian Assange no está. No ha llegado. Se le espera. Preguntamos si hay algún otro miembro de la organización con el que podamos hablar. Al poco, por la puerta entra un hombre alto y fornido, chaqueta y pantalón negros, jersey gris de cuello alto, ojos azules, pelo canoso. Es Kristinn Hrafnson, periodista islandés que trabajó durante 20 años en la televisión estatal y que se ha enrolado en el pelotón de Assange: "Tenía ganas de trabajar en historias que crean grandes olas en el mundo", explica. Hrafnson participó durante cinco meses en la elaboración de Collateral Murder -Asesinato colateral-, el vídeo que dio la vuelta al mundo y que generó 3.000 titulares de prensa en 48 horas. Fue visto por más de cuatro millones de internautas en las 72 horas posteriores a su publicación en YouTube.

Seguramente recuerden ustedes las escalofriantes imágenes. Dieron la vuelta al mundo a principios de abril. Un helicóptero Apache del Ejército de Estados Unidos sobrevuela un suburbio de Bagdad. Se ve a varias personas andando por la calle, una de ellas, fotógrafo de Reuters, lleva una cámara al hombro. Los militares piensan que es un arma de fuego. Desde el Apache se dispara a todos los que por allí pasan en ese momento. La secuencia es espeluznante. "Keep shooting -sigue disparando-". Ráfaga. "Keep shooting". Ráfaga. "Keep shooting".

Personas que caen fulminadas al suelo. Otras que huyen de los disparos. Dos hombres que intentan auxiliar al fotógrafo herido. El Apache dispara contra ellos. Y contra la furgoneta, en cuyo interior hay dos niños.

Balance: doce personas fulminadas. La frialdad de la guerra expuesta. Las risas del soldado que acaba de disparar. La grosera conversación entre los soldados. El insulto a los que yacen muertos. "Bastards". Y en el suelo, las víctimas del tiro al bulto, eso que en estos tiempos modernos se ha dado en llamar "daños colaterales".

Llega Assange. El pelo aplastado y pegado a la cabeza; el casco de la moto bajo el brazo. Entra en la sala y Hrafnson le comenta algo. Se disculpan y se retiran a una sala contigua, asuntos urgentes, asuntos secretos. "Disculpe, esto siempre es así", dice cariacontecido el solícito hombre de prensa.

Assange se sienta por fin frente a la grabadora. Es un hombre muy alto, fuerte, magnético. Su antaño pelo largo totalmente blanco, que este verano dio paso al pelo corto castaño claro, es ahora una mezcla de esas dos fases. A sus 39 años, desprende un carisma indiscutible. Dos personas que han trabajado con él y que no quieren identificarse le describen como un hombre extremadamente inteligente. ¿Más calificativos?: Valiente; trabajador; divertido. El último héroe del periodismo combativo elige sentarse en la mesa que le permite tener el retrato de Mandela detrás de él: "Es importante tener bien guardadas las espaldas", bromea.

P. Su actividad en Wikileaks le está granjeando una creciente colección de enemigos. ¿Cuál es en estos momentos su peor enemigo?
R.
En términos de recursos dedicados a seguir nuestros pasos, el Ejército de Estados Unidos. Dicho lo cual, tenemos buenos amigos allí, hay gente buena. Y también mala. Hay un equipo, supuestamente, de 120 personas en el llamado Wikileaks warroom -equipo de crisis/de combate- dedicado 24 horas al día a ocuparse de nosotros. Están dirigidos por un señor nombrado por Gates -secretario de Defensa norteamericano-. Son, predominantemente, miembros de la agencia de inteligencia militar y del FBI.
P. ¿Qué otros enemigos tiene?
R
. Bancos. La mayor parte de los ataques legales que hemos recibido son de bancos. También los ha habido procedentes de China poco después de liberar material crítico sobre determinadas actividades del Gobierno. También hemos recibido ataques de cultos, de sectas abusivas, como la Iglesia de la cienciología, los mormones...
P. Esos enemigos que tiene ¿hacen que tema usted por su vida?
R.
Alguna gente, como Daniel Ellsberg -el hombre que desveló en 1971 los papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam-, ha sostenido que mi vida está en peligro.
P. ¿Y usted qué cree?
R.
Creo que hay un pequeño, pero no insignificante riesgo, sí. Lo que hay es un peligro significativo de procesamiento y de detención. Están intentando crear un caso de espionaje contra mí y otros miembros de la organización, y contra gente que ha tenido relación con nosotros en Estados Unidos.

El analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos Bradley Manning fue detenido por la filtración del vídeo de la matanza de Bagdad. "El FBI ha visitado a gente en Boston y otras ciudades americanas conectadas con Bradley Manning o nosotros", explica Assange. "Según mis fuentes, el fiscal general del Estado australiano aprobó permisos para interceptar las comunicaciones de nuestra gente en Australia. El Gobierno de Suecia ha sido presionado a nivel de inteligencia por Estados Unidos, según dicen mis fuentes en inteligencia. El Gobierno de Islandia también ha sido presionado por Estados Unidos, según mis fuentes en Islandia y en el Senado norteamericano; y al embajador de Islandia llegaron a preguntarle si ya se habían dado pasos para asegurarse de que Islandia no se convierta en un refugio para Julian Assange".

Assange habla de él en tercera persona. Es un hombre que mide las palabras como nadie. No dice nada sin habérselo pensado cuatro veces. Habla despacio, con continuas pausas que invitan al entrevistador a colar una pregunta que él nunca responde porque sigue con su largamente articulada respuesta. Assange, no habla: dicta. Le gusta tener el control.

El adalid del periodismo combativo continúa relatando la persecución de la que ha sido objeto la organización que, con pulso firme, dirige. Un miembro de Wikileaks sufrió una emboscada en un parking de Luxemburgo en 2008. Dos abogados defensores de los derechos humanos que trabajaron con Wikileaks en Kenia fueron asesinados en marzo de 2009.

Y desde el Pentágono no se andan con chiquitas. El pasado 3 de agosto, el portavoz de Defensa estadounidense, Geoff Morrell, comparecía brevemente ante los medios. Solicitaba a Wikileaks que devolviera los documentos filtrados. "Si hacer lo correcto no es suficiente para ellos, entonces miraremos qué alternativas tenemos para obligarles a hacer lo correcto", anunció Morell.

"Fue extremadamente desagradable", dice Assange, "una manera extremadamente extraña de pronunciarse. Hemos llegado a la conclusión de que esa rueda de prensa fue diseñada para preparar posteriores ataques legales".

Assange sabe cultivar los silencios. Habla mirando al horizonte, sus ojos se mueven de izquierda a derecha y de derecha a izquierda mientras busca la palabra precisa. Su voz grave, levemente quebrada, y su querencia por el susurro, más propio de la confidencia que de la entrevista, confiere aún mayor intensidad a sus palabras. Habla tan bajo que conduce al interlocutor a un compromiso de escucha insoslayable. O aguzas el oído, o no te enteras.

Cuenta que la organización ha recibido cien "ataques legales". Dos de cada cinco demandas/querellas acabaron en juicio. Asegura que salieron victoriosos en todos los casos. También destaca los ataques que le han dirigido los medios de comunicación. Se queja de que los medios replican las mentiras que otros deslizan y se retroalimentan ad infinítum manchando su biografía. "Ha habido 15 ataques contra nosotros completamente fabricados de arriba abajo", asevera, "vendidos como filtraciones de gente de dentro de la organización. Se ha llegado a decir que llevo una vida de lujo en Sudáfrica. Nunca he estado en Sudáfrica".

P. ¿Piensa usted que las acusaciones que contra usted pesan en Suecia por acoso sexual están conectadas con todo esto?
R.
No lo sabemos. Prefiero hablar de esto en otro momento, no puedo hablar en mi nombre y en nombre de la organización al mismo tiempo.
Assange es un hombre acosado. Tiene que protegerse. El pasado 27 de septiembre su equipaje fue requisado cuando abandonaba Estocolmo. La hipótesis de que alguien esté intentando vigilar sus pasos o interferir en sus comunicaciones no resulta descabellada. Todas las comunicaciones que realiza por teléfono o mail están encriptadas, es un excelente criptógrafo, tiene un pasado de hacker. Los protocolos de seguridad que debe seguir son estrictos. En algunos lugares, confiesa, debe moverse con guardaespaldas.

Nunca se sabe dónde está, dónde dormirá esta noche, o en qué anda. Su vida nada en los secretos. Se mueve rápido y procura no dejar rastro.

La existencia un tanto nómada no es algo que le resulte ajeno. "Nuestra familia producía teatro profesional y televisión y como resultado, íbamos de gira por el país muy a menudo", recuerda. Assange nació en 1971 en Townsville, ciudad de la costa noroeste australiana. Cuando tenía ocho años, sus padres se separaron. La madre inició una relación con un músico con el que tuvo otro hijo. "Durante una parte de mi adolescencia tuve que lidiar con este hombre del que se sospechaba estaba conectado con el culto de Anne Hamilton-Byrne", cuenta. Una secta en la que algunos miembros convencían a las madres para que ofrecieran a sus hijos recién nacidos a la líder del movimiento. Niños que se convertían en hijos adoptivos de la suma sacerdotisa, que ordenaba teñirles a todos el pelo de rubio y a los que se suministraban todo tipo de drogas, incluidas ceremonias de iniciación al LSD cuando apenas eran adolescentes.

Llegó un momento en que no quedó otra salida que huir. Huir de las garras de aquel hombre. Assange, su hermanastro y su madre estuvieron tres meses cambiando constantemente de domicilio. Vivir a la fuga.

Secretos y fugas. Dos conceptos que gobiernan la vida de Julian Assange. Leaks significa fuga. Y también fuga de información, filtración.

Por aquellos años difíciles nació su fascinación por los ordenadores. Su pericia, sus dotes como programador, le convirtieron en un notable hacker. Su nombre de guerra: Mendax. Allí comenzó su lucha: la información está para ser compartida.

Como hacker, llegó a penetrar en los sistemas de la compañía telefónica canadiense Nortel, motivo por el cual llegó a ser encausado. El juez acabó sentenciando que detrás de su intentona se escondía el simple placer de ser capaz de penetrar en sistemas ajenos. Tuvo que pagar una pequeña multa. "Yo fui un activista", asume. "La investigación de la que fui objeto se acabó cuando yo tenía 20 años; aunque el proceso durara seis años más, hasta 1997. Ahora hay muchos intentos de llamarme hacker, basados en mis actividades como hacker de hace veinte años, para devaluar mi trabajo como periodista. Con ello se pretende además despojarme de las protecciones legales de cualquier periodista; van contra mí personalmente, y contra esta organización. No obstante, es cierto que he sido un activista de la información libre durante mucho tiempo. Esos intereses de adolescente, aunque relativamente poco sofisticados, reflejan la consistencia de mi carácter".

La información libre. Los secretos destapados. La transparencia. Toda la información secreta debe estar a disposición del ciudadano. Varios medios, entre ellos, The New Yorker, le han acusado de venerar la transparencia en todas partes menos en el seno de su organización.

El presupuesto actual de Wikileaks es de un millón de dólares anuales (en torno a 712.000 euros). Desde enero, cuentan con un sistema de donaciones anónimas de modo que no están influidos por los intereses de quienes donan, explica Assange. Durante los cuatro primeros años, el portal se nutrió de las aportaciones de Assange y algunos más. El número total de donantes actual es de 10.000 personas. Ninguna donación sobrepasa los 20.000 euros.

Assange asegura durante la entrevista que ya son 12 personas fijas y que pronto serán 20. El número de colaboradores asciende a 800. Seguidores en Twitter: 150.000.

El portal de Wikileaks se reabrió el viernes tras una larga temporada cerrado. En la página alegaban motivos de mantenimiento para justificar el cierre. Assange explica que se debió a la gran reorganización en la que están inmersos. Un periodista que ha trabajado estrechamente con él sostiene que el portal ha estado cerrado por la rebelión interna que ha sufrido la organización en los últimos meses. Manifiesta que los métodos autoritarios de Assange han disuadido a varios integrantes del equipo. Que algunos de los técnicos han llegado a boicotear internamente la Red para evitar que Assange lo controle todo. Hrafnson, el portavoz islandés, niega cualquier atisbo de rebelión interna.

Otro periodista de una cabecera internacional, que también prefiere ocultar su identidad, dice que, efectivamente, Assange es un tanto autoritario. Pero sostiene que en una organización como Wikileaks, sometida a tanta presión, es normal que haya debate y tensión. Y es lógico, por tanto, que haya un momento en que alguien tenga que tomar una decisión que no guste a todo el mundo. "Hay unos que son más partidarios de la acción que otros", describe.

P. Daniel Domscheit-Berg, su ex portavoz en Alemania, que ha abandonado la organización, dijo a Der Spiegel que usted actuó con él como fiscal, juez y verdugo. Sostiene que usted no tolera las críticas.
R
. Daniel Domscheit-Berg fue suspendido de esta organización por un número de razones serias. Como muchas personas que son suspendidas, elige criticar las decisiones del que les emplea. Creemos que la confianza, la confidencia y actuar con integridad son componentes esenciales de nuestro trabajo. Por ese motivo decidí no criticar a Domscheit-Berg, a pesar de que sus declaraciones no nos han ayudado nada en estos momentos de dificultades.

Daniel Domscheit-Berg coge el teléfono en Berlín. Al oír lo que Assange ha dicho sobre su salida a este periódico, se revuelve, indignado. "En primer lugar, yo no soy su empleado. En esta organización no se paga a nadie. En mi caso, además, yo puse dinero en el proyecto", exclama, notablemente irritado.

El ex portavoz se declara estupefacto por su despido, que se produjo en septiembre. Asegura que al menos cinco personas han abandonado Wikileaks por estar en desacuerdo con los modos de Assange. "La gente no quiere que un dictador esté al frente de una organización tan poderosa, que maneje una información tan sensible. Julian se está comportando como un dictador y yo no trabajo para dictadores, yo lucho contra los dictadores".

El activista alemán, de 32 años, afirma que sus palabras no son fruto de una "vendetta personal". Y señala que Wikileaks ha ido perdiendo algunas de sus señas de identidad. "Yo no sé si el Pentágono estará o no en estos momentos detrás de Julian. Pero el hecho de que pueda estarlo demuestra que se ha cometido el mayor de los errores: Wikileaks nació como una organización en la que estaba involucrada mucha gente de modo que nunca pudieran ir a por una sola persona. La gente debería ser intercambiable, lo importante es el proyecto, es un movimiento. ¿Qué es Wikileaks ahora, una organización o el show de Julian Assange?".

El controvertido fundador de Wikileaks no deja indiferente a nadie. Fascina a unos, irrita a otros. Para unos es el último héroe del periodismo, un hombre que desafía la lógica de un mundo cínico en busca de la máxima transparencia. Para otros, un idealista naif que cree que todo se puede contar, cuando hay cosas que el sentido común indica es mejor no publicar. Por ejemplo, aquellas que pongan en peligro la vida de las personas. De eso le acusan desde varios frentes. De haber revelado la identidad de informantes afganos que ahora son blanco fácil para los talibanes.

P. Su decisión de publicar los nombres de informantes afganos al hacer públicos los papeles de Afganistán levantó polvareda. Bill Keller, director de The New York Times, dijo: "Su decisión de hacer públicos los datos tuvieron consecuencias potenciales que, creo, cualquiera, sea cual sea su visión de la guerra, encontraría lamentables". ¿Considera que cometió algún error, que puso en peligro alguna vida?
R.
Al publicar 76.000 de 90.000 documentos clasificados, hay muchas cosas de las que hablar. Esos documentos revelaron la hora, fecha, lugar y circunstancias de la muerte de cerca de 20.000 personas. Y punto. En los dos meses desde que el material fue publicado, hasta donde se puede determinar hoy, ningún civil afgano ha sido dañado por la publicación de los papeles. Eso no quita para que estos sean temas muy serios e interesantes, y por ese motivo retiramos uno de cada cinco documentos. El hecho de que Bill Keller tenga necesidad de dedicar su tiempo a hablar de este tema, que no está asociado a la muerte de nadie, comparado con los temas que han llevado a la muerte de cerca de 20.000 personas, y la muerte de cientos en los últimos dos meses, es un reflejo de la dificultad que tiene The New York Times para criticar al Ejército en Estados Unidos.
P. Alan Rusbridger, director de The Guardian, nos decía hace unos días con ironía que los medios tradicionales han abandonado el periodismo de investigación porque es caro y no muy sexy. ¿Está de acuerdo?
R
. Sí, lo han abandonado casi por completo, es cierto. El peaje que pagas es caro: te crea enemigos, genera gastos en prevenir ataques judiciales, y se producen ofensivas contra los intereses de los editores. Yo creo que los lectores sí demandan periodismo de investigación, pero el coste por palabra en relación con otras formas de periodismo es alto, especialmente, el periodismo subvencionado por intereses especiales.
P. ¿Pero cree que la mayor parte de los grandes medios de comunicación occidentales están subvencionados por intereses especiales?
R.
Eso no es exactamente lo que yo quería decir. Ese también es un factor. Yo me refería a los miles de millones de dólares que el Ejército de EE UU gasta al año en su comunicación de asuntos oficiales para producir contenido tutelado como vídeos, fotos y notas de prensa que al final son historias gratis para que los periodistas les pongan la firma. Y similares contenidos tutelados producidos por empresas y Gobiernos. En ese sentido, los periódicos y las televisiones se convierten en seleccionadores de contenidos tutelados.
P. ¿Cree usted que esto va a cambiar? ¿Cree que la revolución digital e iniciativas como Wikileaks traerán periodismo independiente?
R.
Podemos ir en las dos direcciones. Puede que lleguemos a un sistema en que haya una mayor fiscalización y acuerdos internacionales para suprimir la libertad de prensa o puede que vayamos a un nuevo estándar en que la gente espere y demande material que exponga más a los poderes; y un entorno comercial en que este tipo de exposición sea rentable; y un entorno legal en que esto esté protegido.
P. ¿Es usted optimista al respecto?
R.
Estamos en el cruce de caminos entre esos dos futuros. Por eso es tan importante y tan interesante estar involucrado en esto. Con nuestras acciones de ahora determinamos el destino del entorno mediático internacional de los próximos años.

Assange se muestra como un entrevistado rebelde. Resulta muy difícil conseguir colar una pregunta en medio de sus pausados discursos. Eso sí, muchas de las cosas que dice son sustanciosas. Si no, véase su reflexión sobre lo que le ha supuesto su experiencia en Wikileaks:

"Cada persona tiene una trayectoria única en la vida, pero, en los últimos tres años y medio, yo he tenido una experiencia realmente única. He leído más documentos filtrados, posiblemente, que ninguna otra persona en la tierra. De muy distintos temas. Igual hay gente que ha leído muchos, pero tal vez no de tantas y tan distintas organizaciones a lo largo de mundo. He obtenido más filtraciones internas que ninguna otra persona y he dirigido una organización que ha recibido muchos ataques de organizaciones poderosas, de secretos y neuróticos cultos. Antes de estar metido en esto, creí que sabía bastante de cómo funciona el mundo, he hecho cosas significativas e importantes antes que esto. Pero nada me preparó para la realidad con la que me he encontrado. Mi perspectiva ha cambiado mucho".

P. ¿Y qué ha visto?
R.
No sé si es posible comunicar lo que he aprendido. Hay dos cosas que me vienen a la mente. La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros, por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. El poder económico permite a oportunistas en cualquier sociedad conectada al sistema financiero global extraer riqueza robada con un comportamiento inmoral para llevarla a destinos lejanos o a oscuros y opacos vehículos financieros difíciles de atrapar. En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder.
P. ¿Cómo...?
R.
Y la segunda cosa que he visto, que opera en combinación y en oposición a esta, es que hay un enorme y creciente Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el mundo, principalmente basado en Estados Unidos. Cualquier Estado, si quiere sobrevivir, tiene que inscribirse con uno de los tres proveedores de inteligencia y sistemas armados. Los proveedores son el Imperio occidental, Rusia, antiguo Imperio soviético, y China, que aún no es un imperio, pero empieza a moverse en esa dirección. El Estado de seguridad oculto que se está extendiendo por el Imperio occidental tiene su centro de gravedad en Estados Unidos, pero es una red de tutelaje que existe en todos los países occidentales y conecta a todos los países occidentales. En EE UU, a pesar del colapso financiero, su poder económico ha crecido: su porción de recursos económicos ha crecido entre 250% y 300% desde los noventa. Para dar un ejemplo concreto, y en este caso cito a Dana Priest -dos veces ganadora del Pulitzer-, de The Washington Post, hay 817.000 personas trabajando en labores de seguridad top secret.

P. ¿Y esas estructuras velan fundamentalmente por salvar al capitalismo?
R.
Las grandes corporaciones han penetrado tanto ese Estado de seguridad opaco y el sistema político que se están llevando todo el valor añadido por los contribuyentes.

Assange afirma que en Estados Unidos hay ahora una tensión entre el sistema nacional de seguridad paralelo y lo que denomina anarcocapitalismo, es decir, las grandes empresas. Compara el Estado de seguridad paralelo norteamericano con el que construyó Putin para dominar a los oligarcas.

Para terminar, Assange, que no deja títere sin cabeza, reserva su traca final para los complacientes medios de comunicación. "Los medios de comunicación internacionales son un desastre. Estamos en una buena posición para verlo porque nos llega material política e históricamente significativo, lo liberamos, y vemos cuántos medios se hacen eco y con qué rigor. Podemos ver también los esfuerzos para suprimir la información que damos. Mi conclusión es que el entorno de los medios internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno".

Se acaba la entrevista. Assange se levanta y muta. Se convierte en otra persona. Se desprende de un plumazo de toda su intensidad y gravedad. Se vuelve ligero, encantador, sonríe. Rejuvenece. Lo último que dice, una vez apagada la grabadora. "No creas a nadie. No creas a nadie. No creas a nadie. Te estarán mintiendo.

Ver otros enlaces de El País:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/mayor/filtracion/historia/deja/descubierto/secretos/politica/exterior/EE/UU/elpepuint/20101128elpepuint_25/Tes http://www.elpais.com/global/
http://www.elpais.com/videos/internacional/Javier/Moreno/Garantizar/seguridad/fuentes/fundamental/elpepuint/20101128elpepuint_1/Ves/ http://www.elpais.com/articulo/internacional/Inquietud/personalidad/modo/trabajo/Kirchner/elpepuint/20101129elpepuint_13/Tes http://www.elpais.com/articulo/internacional/Wikileaks/acaba/diplomacia/clasica/elpepuint/20101129elpepuint_41/Tes

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=7439

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El club de los fotógrafos malditos

El fotógrafo João Silva pensaba desde hacía un tiempo dejar su trabajo como corresponsal de guerra del diario The New York Times. Tras más de 25 años de reportería gráfica, este avezado portugués radicado desde muy pequeño en Sudáfrica repetía a sus amigos que se acercaba la hora de pasar más tiempo con sus hijos, pasear en su moto y alejarse de las bombas y de las balas. "Definitivamente no quiero que me hieran. Definitivamente no quiero morir -dijo en una entrevista en diciembre pasado-. Pero he visto a tanta gente caer que no descarto el hecho de que mi turno llegue algún día". Su turno llegó hace una semana, cuando pisó una mina en la provincia afgana de Kandahar que le quitó la parte inferior de las piernas.

¿Por qué no renunció antes? "En parte porque era adicto a su trabajo, en parte porque sentía que tenía la responsabilidad de mostrar al mundo la realidad y en parte porque vivía de eso, y las oportunidades para los fotoperiodistas cada vez son menos", comentó a la Revista Semana, de Bogotá, Greg Marinovich, su amigo íntimo y compañero en el Club del Bang-Bang: ese grupo de cuatro temerarios fotógrafos cuyo destino ha estado marcado por los triunfos profesionales y por las tragedias personales. Silva y Marinovich son los dos únicos sobrevivientes del clan que cubrió como nadie los últimos años del apartheid, el sistema de segregación racial que discriminó a la mayoría negra sudafricana entre 1948 y 1994. Los otros dos miembros, Ken Oosterbroek y Kevin Carter, murieron en 1994, durante el proceso democrático que llevó a Nelson Mandela a la Presidencia. A Oosterbroek lo alcanzó la bala de un soldado de un cuerpo de paz en abril; Carter se suicidó tres meses después.

El incidente en el que João Silva perdió parte de las piernas en Afganistán es la última de una serie de desgracias que ha sufrido el Club del Bang-Bang, un grupo de cuatro fotógrafos de guerra reconocidos por su valentía.

El Club como tal nunca existió. 'Bang-bang' era la expresión con la que los periodistas sudafricanos se referían a las continuas balaceras callejeras que debían presenciar. "El bang- bang hoy estuvo muy fuerte" o "necesito un trago porque vengo del bang-bang" eran frases típicas en las salas de redacción. El término se afianzó cuando la revista Living publicó un artículo sobre los fotógrafos más valientes del momento que tituló Los paparazzis del bang-bang. Como algunos de los protagonistas sintieron que la palabra paparazzi aminoraba su imagen de reporteros de guerra, los empezaron a llamar club. Al principio cualquier fotoperiodista del conflicto hacía parte de este, pero con el tiempo se redujo a los cuatro más populares. De hecho, Marinovich y Silva publicaron un libro con sus experiencias que titularon El Club del Bang-Bang.

El cuarteto compartía una pasión desbordada por la fotografía y creía que a través de ella podía aportar algo a su país. Carter, tal vez el más rebelde de todos, creció en un suburbio para blancos de Johannesburgo. Más de una vez contó que enfurecía cuando sus padres, "católicos y liberales", como los describía, callaban al ver que la policía maltrataba a los negros que vivían ilegalmente en su barrio. Oosterbroek, Marinovich y Silva también fueron criados con las injusticias de la época y vieron en la fotografía su forma de protestar.

João Silva, considerado uno de los mejores fotoperiodistas de guerra de la actualidad, ha trabajado en Sudáfrica, Irak, Afganistán, República Centroafricana, Rusia, entre otros países. Hoy se recupera en un hospital en Alemania del estallido de una mina.

Nunca paraban de disparar el obturador. Cuando Oosterbroek recibió el impacto que lo mató, Silva lo fotografió varias veces. También retrató a Marinovich herido de bala en el pecho. Aunque ha asegurado en más de una ocasión que se arrepiente de haberlo hecho, también ha afirmado que lo hizo porque a su amigo Ken le hubiera gustado verse en ese momento. Según cuenta su editor en The New York Times, Silva siguió tomando fotos incluso después de pisar la mina: "Es un artista del conflicto", reza el memorando que envió a todos los trabajadores del periódico.

"Vivir en medio del peligro era como una droga para ellos -dijo a esta revista Dan Krauss, director del documental La muerte de Kevin Carter, nominado al Óscar-. Esperaban que se acabara el 'apartheid' mientras tomaban fotos que cambiaban su vida y la de los sudafricanos. Por un lado, buscaban satisfacción personal y, por otro, perseguían algo más grande que ellos mismos". Krauss fue fotógrafo de prensa durante casi diez años y Carter era uno de sus ídolos. Por eso decidió explorar su personalidad, que considera "demasiado sensible" para alguien que debía lidiar en su día a día con matanzas, torturas y violaciones.

Greg Marinovich recibió el Premio Pulitzer en 1990 por la imagen de un hombre quemado vivo, en una práctica común durante los últimos años del ‘apartheid’. Fue herido en 1994 y abandonó la reportería de guerra hace 10 años, cuando se casó.

La foto más famosa de Carter es la de una niña sudanesa que, víctima de una desnutrición evidente, descansa en un peladero mientras la acecha un buitre. La imagen recibió en 1994 el codiciado Premio Pulitzer. El fotógrafo, de 33 años, fue entonces acusado de inhumano por haber tomado la imagen en vez de ayudar a la pequeña. Lo llamaron descorazonado, depredador y lo compararon con el ave de rapiña. El día que fue publicada, The New York Times recibió cientos de cartas de gente que quería saber qué había pasado con ella. En un hecho

inusual, el periódico respondió con una nota en la que explicaba que la chica se había alejado del lugar caminando, pero que no conocía su destino final.

Días después de recibir el galardón, Carter parqueó su camioneta frente al río donde solía jugar cuando niño, pegó el extremo de una manguera al exosto y metió la otra punta por la ventanilla del copiloto. Se puso el walkman, apoyó la cabeza en un saco de dormir y murió envenenado por monóxido de carbono. "Estoy deprimido… Sin teléfono… dinero para la renta… dinero para mantener a mi hija… dinero para pagar las deudas… ¡dinero! -escribió en su carta de despedida-. Estoy embrujado por las vívidas memorias de matanzas y cuerpos y rabia y dolor…".

Ken Oosterbroek murió de 31 años. Tiempo después, un miembro de las fuerzas de paz aceptó que la bala que lo mató fue disparada por uno de sus compañeros. Silva lo retrató apenas recibió el impacto. Ni a Oosterbroek ni a sus amigos les gustaba usar chaleco antibalas.

Para hacer esta fotografía, por la cual recibió el Premio Pulitzer, Kevin Carter esperó durante 20 minutos a que el buitre abriera las alas. Como no lo hizo, la tomó. Luego se sentó debajo de un árbol y se echó a llorar.

"No creo que se haya suicidado solamente por la foto, opina Krauss. Ken, su mejor amigo, había muerto poco antes en acción y él no había estado ahí para ayudarlo, pues había ido ese día a responder una entrevista por el Pulitzer; el 'apartheid' acababa y eso de cierta forma culminaba su misión; además estaban las acusaciones de que era un tipo sin compasión...". Philippa Garson, periodista sudafricana que trabajó con Carter en el diario Mail & Guardian, contó a Semana que lo vio desesperado la última vez que fue a su oficina. "Me contó que su vida era un desastre, consumía pipa blanca, una droga muy fuerte que te pone como estúpido, zombi. Le recomendé que fuera a un psicólogo y le di el teléfono. Siempre pensó que el premio que le dieron a él lo merecía Ken y que él merecía la bala".

Lo cierto es que el día que Oosterbroek falleció cambió por completo el destino del Club. No solo porque era el más admirado del grupo, sino porque muchos cuestionaron que arriesgaran su vida por una foto, y que prefirieran capturar una imagen antes que ayudar a la gente. "Tratas de mantener el riesgo al mínimo y las fotos al máximo -reflexiona Marinovich, quien recibió un Premio Pulitzer en 1991 por la fotografía de un hombre que fue quemado vivo-. Ayudamos muchas veces a la gente sin preocuparnos por las fotos. A veces se puede hacer las dos cosas: en un segundo puedes disparar docenas de imágenes y después, ayudar".

Según los reportes médicos, Silva, de 44 años, evoluciona favorablemente en un hospital alemán. Y aunque algunos de sus amigos y seguidores creen que llegó el final forzoso de su carrera, otros están seguros de que lo verán en unos años, con prótesis en las piernas, tomando fotos en la línea de fuego.

Publicado por la Revista Semana
http://www.semana.com/noticias-gente/club-fotografos-malditos/146867.aspx

sábado, 28 de agosto de 2010

Los Kirchner embisten a la prensa argentina

Con la pareja presidencial argentina, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, nunca se puede saber qué ocurra. Al menos en cuanto al primero, mientras con un ojo mira a sus opositores, con el otro apunta a las medidas para someterlos. Es así como el matrimonio porfía en imponer recortes a la libertad de prensa, sobre todo a raíz de los cuestionamientos a su incapacidad para gobernar, a la corrupción galopante y a su enriquecimiento ilícito.

El enfrentamiento que durante tres años ha protagonizado la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, con los medios de comunicación de su país y especialmente con el diario Clarín, tuvo por estos días otros dos alarmantes capítulos. En el primero, el gobierno austral revocó la licencia de Fibertel, una empresa proveedora de Internet con más de 1,2 millones de suscriptores que pertenece al conglomerado de medios, por supuestos vicios en una fusión con otro operador.

Pero la embestida más brutal fue emprendida por la propia mandataria. El pasado martes, en Buenos Aires, presentó un reporte oficial de más de 400 páginas en que se acusa a los dos medios escritos más influyentes de Argentina, Clarín y La Nación, de aliarse hace tres décadas con la dictadura militar de ese entonces para tomar el control de Papel Prensa, la única fabricante de papel periódico del país y proveedora de 170 diarios locales. Según Fernández, los antiguos dueños de la empresa fueron forzados a vender sus acciones a ambos rotativos -Clarín tiene hoy el 49 por ciento, La Nación, el 22 y el Estado, el 27 por ciento-. Con este informe en mano, el Ejecutivo anunció medidas que podrían desembocar en la toma de las acciones por parte del Estado. Y quien controla la materia prima controla la información.

El matrimonio Kirchner -Cristina, la mandataria, y Néstor, el ex presidente y actual diputado y secretario de Unasur- eleva así a un nivel casi delirante su pelea con la prensa al acusarlos de crímenes de lesa humanidad contra los Graiver, familia originalmente propietaria de Papel Prensa. Pero los registros muestran que la transacción comercial no solo fue legal y pública, sino que se llevó a cabo cinco meses antes de que los militares desataran su persecución contra los empresarios. Además, el mismo día en que el Gobierno revelaba los ataques, dos miembros del clan, Isidoro y María Sol Graiver, negaban las acusaciones de la Casa Rosada y ratificaban que la venta de sus intereses se realizó en completa libertad y sin presión alguna.

Desde que los medios de comunicación rechazaron el manejo oficial de la crisis del sector agrario, el Ejecutivo no ha cesado en sus ofensas verbales ni en el empleo del aparato estatal para asediarlos. El cierre de la proveedora de banda ancha, el sumario contra otra empresa de televisión por cable y las denuncias de complicidad con la dictadura para comprar Papel Prensa se enmarcan en un sistemático plan desde la Presidencia para intimidar, demonizar y desmantelar a varios grupos mediáticos, en especial a Clarín.

Los recientes ataques se suman a la aprobación de una ley de medios que restringe la propiedad y despedazaría a este conglomerado, hoy suspendida por decisión judicial. Pero, además, hay que mencionar la revocación de los derechos de transmisión del torneo nacional de fútbol, la abusiva redada de la administración de impuestos contra la sede del diario y un bloqueo temporal del sindicato de camioneros de las plantas de ambos periódicos.

Semejante movilización del poder ejecutivo argentino es una amenaza profunda a la libertad de prensa en toda América Latina. Iniciativas legislativas para controlar el papel periódico, investigaciones judiciales, programas en los canales de propiedad estatal, comisiones de regulación empresarial y órganos de vigilancia se cuentan dentro de las armas que la administración ha usado contra lo que el ex presidente Kirchner llama "dictadura mediática". Aprovechándose del gran tamaño y poderosa facturación de Clarín, así como del dolor que aún producen los años de la dictadura, la Casa Rosada quiere untar de un falso barniz de democratización un asalto feroz contra las conquistas que a la sociedad argentina le costaron tanto recuperar.

Editorial de El Tiempo, de Bogotá, 28 de agosto de 2010.

http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/los-kirchner-embisten_7882606-1

miércoles, 18 de agosto de 2010

Aumenta la censura en Venezuela


CARACAS, agosto 18 de 2010. Dos días despuès de haber denunciado la acumulaciòn de cadáveres en la morgue de Caracas, el influyente diario 'El Nacional' dejó en su edición espacios en blanco con la palabra 'censurado' en letras rojas.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó este miércoles que "el país exige respeto" ante lo que calificó de "pornografía" de los medios privados locales, a los que una corte ordenó "abstenerse" de publicar fotos de violencia o sangre.

Durante un consejo de ministros, Chávez mostró la primera página del diario estatal 'Correo de Orinoco', que publicó informaciones referidas a las protestas de los médicos que trabajan en la morgue de Caracas por la publicación en dos diarios privados de una foto de cadáveres amontonados en una de sus salas.

"El país pide respeto", expresó el mandatario al apoyar las quejas de los funcionarios de la Morgue de Bello Monte, la única de Caracas, organismo que ha centrado la opinión pública desde el pasado viernes, cuando el diario 'El Nacional' publicó la foto.

Este miércoles también, editores y el gremio de periodistas venezolanos criticaron la medida judicial que prohíbe a dos diarios caraqueños publicar fotos de muertes y violencia, y la calificaron de "absurda" y "censura previa".

Un tribunal de Caracas ordenó el martes la aplicación de esa medida después de que la Defensoría del Pueblo denunció que la publicación, el viernes pasado en la primera página de 'El Nacional', un diario muy crítico del Gobierno, de una foto de cadáveres en la morgue de Caracas, afectaba a los niños y a los adolescentes.

Eleázar Díaz Rangel, editor del diario 'Últimas Noticias', de Caracas, considerado próximo al Gobierno, tildó de "absurda y sin sentido" la "medida preventiva innominada" dictada por la corte de protección de niños y adolescentes contra los diarios 'El Nacional' y 'Tal Cual', que también publicó, el lunes, la misma imagen en su portada.

La medida judicial señala además que "todos los medios impresos" deben "abstenerse de realizar publicaciones de imágenes" de hechos "violentos (...) que de alguna u otra forma vulneren la integridad psíquica y moral" de los menores mientras el tribunal decide sobre la causa, es decir, durante un mes, resaltó Díaz Rangel.

"Aunque sea por un mes se está estableciendo un mecanismo de autocensura (...) Por primera vez desde 1999 el Estado venezolano da motivos a que se le señale como restrictivo de la libertad de informar", expresó Díaz Rangel en un editorial este miércoles.

A su juicio, la medida judicial es "innecesaria", ya que "no tiene aplicación en la mayoría de los medios" locales que, "por normativa ética", no publican ese tipo de imágenes.

Díaz Rangel señala como "una prueba de la falta de sentido de esa sentencia" que el tribunal "limita la medida a un mes", por lo que se pregunta "cómo interpretar" la cuestión y "por qué a partir del 17 de septiembre se pueden publicar gráficas de contenido violento".

Por su parte, el editor de 'Tal Cual', el opositor Teodoro Petkoff, afirmó que la publicación en ese diario de "la terrible imagen de la morgue" fue un acto "claramente político" y de "desobediencia civil" ante la conducta, a su juicio, irresponsable del Gobierno frente a la violencia que azota al país suramericano.

Petkoff, ex ministro de Planificación y ex guerrillero, argumentó que en el diario que dirige no existe la llamada 'página roja' y que "nunca" ha practicado "el periodismo asociado con los hechos de sangre".

En su opinión, "era previsible" que el "poder" actuara en contra de los medios y tratara "de matar al mensajero" en vez de "prestarle atención al mensaje", porque, argumentó, el "objetivo" último del Ejecutivo sería limitar "la libertad de expresión".

"Desbordados por la delincuencia, sin planes prácticos y eficientes para hacerle frente, el Gobierno da palos de ciego y extrema el idiotismo de sus planteamientos públicos sobre el tema", añadió Petkoff.

Asimismo, el Colegio Nacional de Periodista (CNE) expresó en un comunicado divulgado este jueves que la medida judicial que prohíbe al menos durante un mes publicar fotos de violencia "puede generar autocensura" en los medios afectados.

El Colegio criticó que en este caso "se utilice una causa noble como lo es la protección de los menores de edad como una excusa para silenciar a los medios" locales.

La polémica imagen, tomada por un fotógrafo de 'El Nacional' en diciembre del 2009, según asegura el diario, muestra varios cuerpos semidesnudos y desnudos, ensangrentados y amontonados en las mesas y el piso de la morgue de Caracas, la única de la capital.

'Espacio en blanco'

El diario venezolano 'El Nacional' acató el fallo del tribunal y optó por dejar en su edición de este miércoles espacios en blanco que llenó con la palabra "censurado", desplegada en letras rojas.
"Estamos censurados, esto es inconstitucional y atenta contra la libertad de expresión", protestó Miguel Henrique Otero, editor de 'El Nacional' en una entrevista radial este miércoles en la mañana.

El fallo del tribunal 12 de Caracas, emitido el martes, prohíbe a este diario "la publicación de imágenes, informaciones y publicidad de cualquier tipo con contenido de sangre, armas, mensajes de terror, agresiones físicas que aticen contenidos de guerra y mensajes sobre muertes y decesos".

"Si aquí hubiese una foto, usted vería a un padre llorando por un hijo que ya no tiene", muestra la leyenda de la fotografía de primera página del 'El Nacional' que no publicó y cuyo espacio llenó desplegando la palabra "censurado".

La página de sucesos del diario, totalmente en blanco, despliega también un gigantesco "censurado" en letras rojas.

Todos los sondeos coinciden en que la inseguridad es la mayor preocupación de los habitantes de Venezuela. Sólo en Caracas hay unas 50 muertes violentas cada fin de semana y en todo el país los asesinatos superaron los 16.000 en el 2009, según cifras extraoficiales que convierten a Venezuela en el país más violento de la región.

CARACAS (AFP-Efe)

lunes, 16 de agosto de 2010

El envenenamiento del lenguaje

La excesiva diferenciación entre ellos y ellas, presidente y presidenta, niños y niñas, todos y todas, nos puede convertir en brutos y brutas.

Locura furiosa se ha apoderado de muchos escritores y columnistas (y también de columnistos y escritoras), y hasta de ciertos curas (y algunos curos). “Todos y todas” (padre Llano, EL TIEMPO, 29/5/10), “colombianos y colombianas” (la izquierda enfermiza), y otro sinnúmero de ridiculeces semejantes son cosa cotidiana. Muchos ignoran que el envenenamiento de la lengua se produce con este lenguaje sexista, que pretende incluir antes que excluir.

Sexista, digo, porque la introducción de estos vocablos excluye los universales e incluye el sexo como categoría dialéctica y convierte a sus hablantes en ignorantes de postín. Ocurre algo parecido con vocablos como “presidente” y “presidenta”, ignorando también que todas las palabras terminadas en “ente”, como consecuENTE, hacen referencia al “ENTE”, y que el ente es un universal que no admite “ENTA”, como “presidENTA” o “consecuENTA”, en referencia al sexo femenino.

Tales son las razones que hacen de este peculiar lenguaje sexista, discriminatorio y craso, algo que los colectivos feministas y similares quieren, precisamente, evitar con su uso abusivo y ridículo. Claro que muchos (y muchas) se escudan en que se trata de “ganar la confianza de los lectores, a través del respeto por su inteligencia” (Yolanda Reyes, EL TIEMPO, 31/6/10), para acto seguido espetar que se debe promover “la concepción de niños y niñas deseados y deseadas”, construcción horripilante, que sí irrespeta la inteligencia de los lectores, pues nadie a quien yo conozca puede pensar que no hay entre los niños deseados ninguna niña que no lo sea. ¡Que bajeza gramatical! ¡qué supremo irrespeto a la inteligencia del lector! ¡qué falso igualitarismo!

Pero existen, aparte de la supina ignorancia y rebajado estilo, causas más profundas y significativas para incurrir en semejantes abusos lingüísticos: la introducción a una nueva Era humana, adonde nos conducen como a borregos idiotizados por la moda y por las teorías de género: “…hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino” (Judith Butler).

Ocurre que “el hombre” es un género que incluye a la mujer, pues se puede hablar del “hombre sobre la tierra” y mientras así se habló, antes ninguna mujer se consideró menospreciada o excluida (Eva incluida). Tampoco los hombres se sintieron jamás excluidos porque se denominara “persona”, en femenino, a su ser constitucional. Sólo el feminismo más exacerbado pudo formar un combate donde ni siquiera podía hacerse una escaramuza.

Claro que el género puede descomponerse en dos piezas, por lo que también podría hablarse del género masculino y del femenino, de la misma manera que el género embarcaciones se puede descomponer en barcos y botes o en canoas y balsas.

Se entiende, sin embargo, que ambos géneros, el masculino y el femenino, pertenecen a uno mayor, el “humano”, mucho mayor aún que “el hombre”, que contiene los anteriores. Entonces, cuando genéricamente se habla del “hombre” o de “lo humano”, los dos sexos están incluidos. Hasta un niño en uso de razón lo puede entender, como cuando se le dice: “Sal a la calle y diles a los niños que entren”. El niño jamás habrá de entender que es sólo a los varones, excluidas las mujeres, a quienes hay que decirles que se entren. Usando el sentido común dado por la naturaleza, el chico habrá de comunicar el mensaje a todos, niños y niñas. Claramente distinguirá el género sin que ninguna feminista tenga que darle instrucciones al respecto, ni deberá asistir a un curso acelerado de no-discriminación dictado por una agencia de las Naciones Unidas ni acatar una regulación Distrital para entenderlo.

Tampoco un adulto sentirá ofensa alguna porque se diga “la persona humana”, pues difícilmente reclamará para sí el derecho a que se diga “la persona y el persona humana y humano”. Esto sería tanto como suponer que se debe objetar que el órgano viril deba denominarse exclusivamente en masculino, cuando todos sabemos que existe mayoría de denominaciones femeninas que lo describen. Ningún hombre se siente afectado por esto.

Lo que salta a la vista es que de lo que realmente se trata es de declarar una guerra, de crear un conflicto de competencias lingüísticas, sociales, antropológicas y aun burocráticas, porque, tras estos términos, muchas feministas esconden las aspiraciones a una especie de ginecocracia que les otorgue la mitad del poder en las administraciones públicas. Intentan eliminar el sentido común, desnudar al hombre de todo aquello que, en sola apariencia, pudiera sospecharse discriminatorio hasta alcanzar, como alguien dijera, una "paridad obstétrica" (Fernando Sánchez Torres, EL TIEMPO, 9/2006).

Pretende dicho combate llegar a demostrar, por la fuerza de las presiones políticas y del cabildeo de poderosas organizaciones feministas, y no por la vía científica, que el hombre y la mujer son absolutamente iguales, y que lo son en toda circunstancia genética, social y psicológica. Tal disparate ha llegado al extremo de escribir documentos en el que se pone un asterisco (*) para eludir y socavar la determinación genérica del lenguaje. Debilitada la fibra cristiana de la sociedad, se ha hecho fácil tarea suplantar al legislador con sentencias constitucionales sexistas, que destruyen los fundamentos de la familia heterosexual, el matrimonio y, por ende, el sexo mismo. De allí que ahora se pueda reclasificar al hombre y a la mujer como especies transgenéricas que superan el “arcaico” concepto de sexo, verdadera revolución cultural y conceptual.

Para las feministas, el sexo no está dado por la naturaleza, sino por la sociedad que se ha empeñado en una discriminación de género. Por eso se envenenan las lenguas que tienen el femenino y el masculino en sus vocablos, como en el caso del español. Más difícil lo tienen las feministas con el inglés, o el alemán, idiomas que generalmente no distinguen entre lo uno y lo otro, porque, ¿cómo se diría en femenino la palabra children, o this child para referirse a un niño o a una niña? ¿O cómo se haría para persuadir a los ingleses que al referirse al barco (she, the boat) no lo interpreten como femenino, sino como masculino, como es el caso del español? En esta lengua se les hace necesario inducir a creer que el sexo está radicalmente separado del género y que todas estas ridiculeces y fealdades idiomáticas son, en realidad, formas más humanísticas de incluir lo que desde el amanecer de los tiempos se entiende como incluido; si esto se logra, entonces ya queda mucho más fácil inducir a que se crea que el pene masculino y la vagina femenina son meros accidentes genéticos que nada tienen que ver con la diferenciación de la especie humana en hombres y mujeres. Tal es el sesgo sexista del lenguaje artificialmente inducido.

¿Seremos tan brutos y brutas, estúpidos y estúpidas, para definitivamente ceder a tan extravagantes pretensiones? (Parece que sí, según se oyen los discursos de los políticos y las políticas, los curas y los curos, los columnistas y los columnistos.)

Tomado de El Tiempo, de Bogotá, domingo 11 de julio de 2010. Por Pablo Victoria.

domingo, 6 de junio de 2010

El poder cerebral de la TV

La mejor prueba del gran poder que tiene la televisión es que ella nunca se ve forzada a cuestionar lo que hace. Hay excepciones, por supuesto, y aquí me voy a referir a una de ellas. No, claro, no es en Colombia donde eso ocurre; me refiero a una emisión especial, denominada “La zona extrema” y transmitida la semana pasada por la cadena francesa TF2, en la cual se hizo una adaptación del célebre experimento sobre la sumisión, de Stanley Milgram.

El experimento de TF2 fue así: ochenta individuos, seleccionados al azar, fueron invitados a participar, cada uno por su lado, en una especie de juego-reality en la televisión. En dicho juego había un concursante que debía memorizar una información y luego responder a unas preguntas hechas por quienes fueron invitados. El concursante estaba sentado en una silla eléctrica y el papel del invitado consistía en impartir una descarga cada vez que la respuesta era errada. Al principio las descargas eran pequeñas, pero iban aumentando a medida que las equivocaciones se acumulaban. En realidad, el concursante era un actor y no había tales choques eléctricos, pero el invitado estaba convencido de que todo era real: el público, el animador del juego, el concurso y por supuesto el pobre tipo sentado en la silla eléctrica, el cual gritaba de dolor y pedía que suspendieran el juego. Resultado: el 80 % de los invitados llegó hasta el final de la punición, es decir, hasta impartir 480 voltios, una descarga que puede llegar a ser mortal. (En el experimento de Milgram, hecho en un contexto muy diferente, solo el 62% de los invitados llegó hasta el final).

Una vez terminada la presentación del experimento, la emisión de TF2 estuvo dedicada al debate sobre la televisión. Para Christophe Nick, director y creador de la emisión, los resultados prueban el poder que tiene la tele para domesticar a la gente. Otros, en cambio, consideraron que si bien el experimento muestra la manipulación que existe en los llamados TV-realities, no dice mayor cosa sobre la sumisión del simple televidente.

A mi juicio, el mérito de “La zona extrema” no fue el de haber presentado la prueba reina de la manipulación que ejerce la televisión (otros estudios lo han hecho y quizás mejor), sino el de haber puesto a discutir a todo el país sobre la televisión y sus efectos.

Hoy nadie duda del poder enorme que tiene la televisión. Un poder que consiste en captar la atención de millones de personas durante buena parte de su vida cotidiana (se calcula que, en promedio, un francés que vive 80 años, pasa más tiempo de su vida frente a la televisión que en la escuela y el colegio juntos). Quien mejor ha descrito ese poder es Patrick Le Lay, un antiguo empresario de una cadena privada de televisión en Francia, quien alguna vez dijo que su negocio con Coca-Cola consistía en venderle “tiempo de cerebro humano disponible” a la embotelladora.

¿Qué hace la televisión con ese tiempo cerebral disponible? Esta es la gran pregunta que todas las sociedades, incluyendo a la nuestra, por supuesto, deberían plantearse.

Noam Chomski dijo alguna vez que lo primero que debemos hacer los ciudadanos es cuidar de nuestro cerebro. “Si tuviéramos un buen sistema educativo —decía—, nos darían cursos de autodefensa intelectual”.

En el país hay que empezar por ahí; es decir, por valorar el cerebro de los colombianos; sólo así podremos lograr que algún día la televisión esté dispuesta a cuestionar lo que hace.

Por Mauricio García Villegas, profesor de la Universidad Nacional e investigador de Dejusticia.

Sábado 27 de marzo de 2010.
http://www.elespectador.com/
http://www.elespectador.com/columna195313-tiempo-cerebral-disponible